30 nov. 2011

VOLVER...

De
Pablo Romero Montesino-Espartero
(mi hermano)
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Foto de Pablo: ¡ Esto es lo que hay!... 
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VOLVER
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. Cual hijo pródigo, de su casa ausente,
añorada y amada por tanto tiempo,
torno de mis lejanías a encontrarte,
triste, derrotado y de viajar, cansado…
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En mi deambular por los mundos,
vi tu impronta en cada continente
y las que tras de sí dejaron,
los hombres que a España diste.
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Mi juventud quemé sobre una quilla,
siguiendo mil rumbos por los mares,
alejándome del pardo verdor de mis lares
y sufriendo la orfandad del que huye.
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En la infausta soledad de mis soledades,
soñé contigo tantas y tantas veces,
viendo en los faros de mi loca vida,
las pétreas torres de tus montes.
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Si en la vorágine de la mar cruel,
su proa, mi nave en el océano hendía,
la nívea espuma de la gran ola,
en cálido manto, tu Reina lo convertía…
y en las cálidas noches de cielos estrellados
cabalgando sobre olas de colores,
el terral traía hasta el puente de mi barco,
tus brisas de jaras, tomillo y flores.
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De mi incierta y errante vida,
retorno a ti siempre enamorado,
y en la esperanza de mi fe perdida,
en tus caminos hoy, encuentro mi pasado.
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 Pablo Romero Montesino-Espartero
Badajoz, Enero de 1990

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21 nov. 2011

EL AMADO

Autor: Pedro Romero Mendoza (mi padre)
Recita: Pablo Romero Montesino-Espartero (mi hermano)
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Grabación realizada el año 1959
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EL AMADO
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En pos de su inefable señorío,
de místico embeleso prisionero,
camino por el monte y la espesura,
que nadie me dispute ser primero
en dar con su hermosura.
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Decidme, dulces brisas
de flores perfumadas,
¿sentisteis del Amado
sobre la blanda yerba las pisadas?
¡Oh río deleitoso,
en mórbidos meandros ondulado
y espejo de tus márgenes floridas,
en el puro caudal resplandeciente
de tus aguas dormidas!
pues es tu andar tan corto y leve el viento
que apenas se percibe el movimiento,
su carne lacerada,
de inulta grey hollada
e imagen viva del dolor humano,
¿no intentó mitigar su fuego en vano?
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Con suavidad camina
por el templado monte y la ribera
y todo se ilumina
de su luz placentera:
su desceñida túnica de lino,
las hierbas del camino,
el virginal aljófar de los prados,
el soto, la cañada,
de mirto y de verdor engalanada.
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¡Oh cercados amenos,
risueños valles de delicias llenos!
El viento rumoroso,
del Sur hálito ardiente,
que mil olores roba al bosque umbroso,
al paso del Amado,
con impulso callado
las hojas de los árboles menea,
mientras la luz febea,
cual oro por su mano derramado
con su fulgor la viste y hermosea.
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Decidme , labrantines y pastores,
¿no visteis al Amor de los Amores?
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¿No bajó de la cumbre a la pradera
llevando tras de Sí la primavera
y prendido en la fimbria primorosa
de su túnica alada
el albo lirio y la purpúrea rosa?
¿De mortal palidez la faz cubierta
y en el rojo costado
profunda llaga de rubí encendida
como cáliz sagrado
de generosa sangre bien colmado?
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Yo le vi desclavarse del madero
que en símbolo de Fe se transfigura
sobre el rústico altar del santuario;
atravesar el pórtico severo
celando con la ropa del Calvario
la casta desnudez de su hermosura,
y al lívido claror del nuevo día,
cuando aún la noche con la luz porfía,
desaparecer del campo en la bravura.
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Decidme, ruiseñores,
¿no visteis al Amor de los Amores?
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El viento vigoroso
de trinos de las aves asordado,
se huelga cadencioso
sobre el río, en el bosque y el collado;
la linfa cristalina,
undísona y reptante
se ciñe a la colina
cual esplendente cíngulo de plata,
y en jubiloso cántico sonoro
la alondra se desata;
y halagado el sentido
de aqueste acorde canto
e innúmera belleza
que del Criador proclaman la grandeza,
huyendo van del alma los pesares,
pues no hay dolor ni llanto
que sobrevivan a tan dulce encanto.
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¡Oh valles deliciosos
de enracimados frutos olorosos
y rústicas colmenas
de miel sus celdas llenas!
¡Oh entretejida hiedra trepadora
que presta su frescor y lozanía
al viejo tronco de la selva umbría,
y no aprendida música sonora
del ave que pipía
en cuanto luce su arrebol la aurora!
¡Oh semioculto cauce! ¡Rayo ardiente:
tan solo al borde llega
y templado su ardor en la corriente
al éter torna y en su mar navega!
Si le visteis pasar a vuestro lado,
el alma atribulada,
de agudos dardos mil atravesada,
decidme presuroso por do ha ido,
que de su luz herido
y al dulce yugo atado
del célico poder de su ternura,
como buscan las aves blando nido
o la ensenada el barco en su derrota,
así mi corazón busca al Amado:
¡puerto feliz de mi barquilla rota!
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Pedro Romero Mendoza
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16 nov. 2011

EL RELOJ

De
Pedro Romero Mendoza
(mi padre)
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EL RELOJ
.(1) Inspirado en la teoría de Clarke, sobre el tiempo.
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¿Qué misterio insondable en tu esfera se encierra
y en el ritmo pausado de tus finas agujas?
¿Es la vida o la muerte la que cuenta las horas
a través del monótono tic tac de tu música.
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De ti pende el arcano profundo del futuro,
y el amor, la utopía, la ambición y la ciencia,
al rodar de los siglos por el ámbito eterno
en realidad se plasman o en ilusión se truecan.
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.El latir uniforme de tus venas de acero
y el lenguaje sonoro de tu psiquis mecánica,
deshojan en el aire las rosas de los días…
¡Oh himno monocorde que a la muerte nos llama!
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Eres lo inexorable, lo fugaz, lo infinito.
No hay fuerza, cataclismo o rebelión fatal
capaz de oponerse a tu paso incoercible.
Tu rango es metafísico: ¡Eres la eternidad!
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Pedro Romero Mendoza
(mi padre)
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9 nov. 2011

EL ÚLTIMO ADIÓS

De Terly
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EL ÚLTIMO ADIÓS
(A Tino)
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Montañas que contemplan expectantes
el bello caminar de un magno día,
en lo alto el sol nos hace de vigía,
notario que da fe de estos instantes.
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El fuego en verdes ramas chispeantes
que elevan hacia el Cielo –alegoría-
el humo de una vida por la vía
del amor, los afectos desbordantes.
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Unidos en familia, de la mano,
tan solo un Padre Nuestro, una oración
y al viento se esparcieron sus cenizas,
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la tarde tras la encina ya agoniza,
el día va quedando muy lejano,
se cubre lento el cielo de algodón.
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Terly

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2 nov. 2011

MIRADAS...

De Terly
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MIRADAS…
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Ya no me miran tus ojos
cuando los míos te miran,
mas nada me importa nada,
aunque al mirarte quedara
hecho una estatua de sal,
aun con sal en la mirada,
te volvería a mirar.
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Terly
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