7 abr 2008

LETRAS DE OTOÑO (Antología poética)



Jaun José Romero Montesino-Espartero
(Terly)
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Nace en Cáceres el año 1941, hijo de padres escritores y poetas de cirta relevancia. Su vida transcurre entre balances, rátios y administración de empresas.
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A pesar de su ascendencia, no se despierta en él la pasión por la poesía hasta bien avanzada edad. No obstante, ha participado en varios certámenes poéticos por toda la geografía española, así como en diversas antologías.
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AL AMANECER
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Quisiera regar eternamente
el frondoso árbol de mis sueños
y que el viento acaricie sus hojas
suavemente al amanecer…
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Quisiera saciar toda mi sed,
en el manantial de los deseos
y que el frescor de sus limpias aguas
apacigüe mi fuego al amanecer...
.
Quisiera apagar las estrellas,
encender la noche con tus ojos,
que el radiante sol de tus cabellos
me despierte al amanecer...
.
Quisiera, en fin, cultivar la tierra,
recoger los frutos de tu huerto,
aquellos que me ofrezca tu cuerpo,
sembrándolo de besos al amanecer…
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EL MAR Y LA LUNA
(Microcuento infantil en versos)
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Preguntóse un día la tierra:
¿qué haría yo sin la flor
siendo quien me adorna y viste
con su belleza y color?
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La flor le dijo a la lluvia
suspirando en carmesí,
siendo tú quien me sustentas,
¡cómo vivir yo sin ti!
.
Mirando la lluvia a lo alto,
sobre su nube pensaba:
¡pues gracias a ella yo existo,
sin ella, yo no soy nada!
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No os quejéis dijo la nube,
yo sin el mar nadie soy,
sin el agua que me presta,
ni estoy, ni vengo, ni voy.
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En tanto el mar miró al cielo
y dijo con gran dulzura;
¡luna, sin ti moriría
de tristeza y amargura!...
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EN MI VELERO
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Quisiera en mi velero hender las aguas
de la mar de tu piel embravecida
y en la apacible cala de tus pechos
reposar al cobijo de tu amor.
.
Quisiera recorrer la suave costa
de tu cuerpo divino de Afrodita
y allí, donde tus playas me conviden,
cual naufrago perdido recalar.
.
Quisiera percibir sobre mis labios
la idílica caricia de tus besos,
el jadeante aliento de tu boca,
.
fusionar mis deseos con los tuyos
y alcanzar del amor, en sublime éxtasis,
la fuerza incontrolable de un “Big Bang”
.
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MORIR AL ALBOR
.
¿Qué provoca su frescura?
¡Ternura!
¿Y el fruto de nuestra unión?
¡Pasión!
¿Y su fuego, su calor?
¡amor!
Puedo morir al albor
si al despertar me visitan
y entre sábanas me invitan,
ternura, pasión y amor…
.
.
VERDE
.
Verde es el color del pino
y verde el de la manzana,
verde es color de pradera
si por la lluvia es regada.
.
Verdes las finas espigas
por el viento transformadas
en ondas de verdes mares
si sopla la tramontana.
.
Verdes las aguas del lago
donde se mira mi amada
sus cándidos ojos verdes
a la clara luz del alba.
.
Y si sus ojos me miran
tras de su verde mirada,
en fuego verde convierten
¡Ay!... mis verdes esperanzas.
.
.
SE PARA EL AMANECER
.
A reposar va la luna
camino del horizonte,
el sol perfila ya el monte
tras abandonar su cuna.
Cual torero, la laguna,
se ha vestido de oro y plata;
ya se apaga la fogata
que encendiera el mayoral
y quedan, testimonial,
restos color escarlata
.
La verde jara escarchada,
llora lágrimas de plata
al escuchar la sonata
lírica y acompasada,
(por el agua interpretada)
de un riachuelo que entre alcores
le ofrece con sus rumores.
Ya las reses de ganado
se van a pastar al prado
con los primeros albores.
.
De la manada se aparta
un zaino toro bravo,
finos cuernos, largo rabo
y de una belleza tanta
que se jacta de su planta.
Se va acercando ligero,
el toro al abrevadero
con intención de beber.
¡Se para el amanecer,
a ver su andar altanero!
.
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DULCE AMOR
.
Si en tu jardín el limpio firmamento
ilumina con luz de porcelana
la blanca flor que muy sutil emana
su deleitoso olor en casto aliento.
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Si te cautiva el arrullar del viento
que cruza sigiloso tu ventana
y un hacecillo de la luz temprana
tenuemente ilumina tu aposento.
.
Si sientes que el rumor del agua pura
del río se transforma en oración
que recala a la orilla de tu cama.
.
Si ves, niña, el albor en noche oscura…
abre de par en par tu corazón,
¡es el amor quien a tu puerta llama!...

ANTOLOGÍA POÉTICA (Peñíscola)

Terly


EL CANTE HONDO


¡No digas que no lo vives!...
¡No digas que no te embriaga!...
¡No digas que son aullidos
que no te sugieren nada!

Hay que pasar una noche,
tan sólo una en Granada,
al rumor de alguna fuente
y al vibrar de una guitarra,
para gustar de este cante
que enajena a las gitanas
cuando a un gitano que sueña
se le rasga la garganta
como si fuera de seda
el tejido de su alma.

Cante que llega muy hondo
si por fandangos se arranca,
soleares, seguiriyas,
granainas o tarantas,
un cantaor de tronío
acompañado de palmas,
de olés y de castañuelas,
de ayes que salen del alma,
de mujeres como diosas
por la luna iluminadas,
de vinos y de requiebros,
en una noche embrujada.

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TRAS EL ADIÓS

Si miráis
y no me veis a vuestro lado
porque mi pozo de futuro esté ya seco.
Si ya mi cuerpo
no es nada más que vil materia
con la materia por siempre ya fundido.
Si os encontráis
mi huella en el camino
y os estremece su marca, mi pisada.
Si pensáis
tan sólo en mí un instante
y ese instante sin mí se os hace eterno;
perdido en un rincón del infinito
podré decir mirando hacia este mundo:
¡valió la pena haber vivido entre vosotros!


JJRME (Terly)

De Terly
.
.
SOBRE MI BLANCO PAPEL, EL MAR NEGRO

He atado un verde lazo a mi tristeza,
he pintado mis penas de colores,
colgado en una percha mis dolores,
me he embriagado con litros de cerveza.
..
He gozado de nuevo la belleza
del campo, sus riachuelos y sus flores,
convertido en cenizas mis errores
fundiéndolos en fuego de pureza.
..
Me he enfundado mi traje de alegría,
del mundo he disfrutado sus amores,
convertido la noche en luz del día.

De repente han surgido mil fulgores,
al ruido de un gran trueno he despertado;
la tinta en mi cuartilla he derramado
.
..
.
Terly
(Juan José Romero M-E.)
.

ANTGOLOGÍA POÉTICA (Bilbao)

Terly


LISA
A mi sobrina
(Perdió a su madre con tan solo 9 años)
.
De su teclado confundido
se enredan las letras en sus dedos.
Hay nieve, mucha nieve en su pantalla,
nieve que hiere despiadada
de su frágil consciente, las retinas.
.
Ya no alegran delfines
ni caballos de colores
el pretil de su ventana,
tras el cristal, las hojas secas
se retuercen tristes en el suelo.
.
Mira en derredor
y sólo ve sus soledades
que se empujan y pelean
intentando hacerse hueco.
.
Un gorrión,
tan sólo un gorrión
que pipía posado en una rama
del viejo tilo del jardín,
le hace comprender
que la vida continùa...
! No todo esta perdido !
.
El árbol de los años
dejará caer sus hojas
y enfrentándose a su invierno
conquistará su propia primavera.
.
.
.
ALZHEIMER

¿Por qué te vas
y dejas que mueran las palabras?
Acércate y no huyas,
le dijo suplicante a la memoria
clavándole la estaca del recuerdo.

De repente,
un suspiro nacido entre tinieblas,
rodó a las negruras del infierno.

Se bebió de un sorbo
el frío mármol del silencio,
de sus ojos, exprimió
los limones más acerbos
y bajando la mirada
la escondió bajo su pecho,
al tiempo que un inmenso aullido
penetró en el corazón de lo evitermo

El silencio reflejado ya en su rostro
fue invadiendo poco a poco el pensamiento
y una esquirla de hielo le ha dejado,
cual pabilo, quemado su cerebro

JJRME. (Terly)

ANTOLOGÍA POÉTICA (Sigüenza)

Terly
.
.
CAFÉ BAR ÓPERA .
.
¡Cuántas horas de juventud pasadas
en el viejo Madrid de los recuerdos! ...
sentado en un bar, semi en penumbras,
sorbo a sorbo me fui bebiendo el tiempo.
.
La barra de mármol blanco, agrietado,
en ella dos o tres bandejas de acero,
una mugrienta lata hace de bote
con diez o doce "perras gordas" dentro.
.
Un gran ventilador de enormes aspas
que giran lentamente bajo el techo,
el perchero, arbolado, de madera,
cabe a él, un redondo paragüero .
.
Humeante café sobre mi mesa,
servido por un viejo camarero,
un libro ennegrecido de mil poemas
y un rojo bolígrafo entre mis dedos.
.
Ópera se llamaba aquella tasca,
del teatro recibió el nombre, por cierto,
Salustiano Fernández la regentaba,
hoy, !hace ya cuarenta años muerto!...
.
.
.
AL AMANECER
.
Quisiera regar eternamente
el frondoso árbol de mis sueños
y que el viento acaricie sus hojas
suavemente al amanecer.
.
Quisiera saciar toda mi sed
en el manantial de los deseos
y que el frescor de sus limpias aguas
apacigüe mi fuego al amanecer.
.
Quisiera apagar las estrellas,
encender la noche con tus ojos,
que el radiante sol de tus cabellos
me despierte al amanecer.
.
Quisiera, en fin, cultivar la tierra,
recoger los frutos de tu huerto,
aquellos que me ofrezca tu cuerpo
sembrándolo de besos al amanecer
.
Terly
(Juan José Romero M-E.)
.

LA CUCA (Texto del poema)

De
Pedro Romero Mendoza
(Mi padre)
.
.
.
.
.
"LA CUCA"
(Romancillo patético)
Premio "Fiesta de las Letras" Sabadell 1943
.
I
.
¡Qué pena más grande
me da cuando pasa!
Todos la persiguen,
todos la maltratan.
-Es Petra, la "Cuca"
al cruzar exclaman.
No hay luz en sus ojos,
tiene su mirada,
turbia, seca, triste,
pesadumbre y rabia.
Piojosa, harapienta,
la faz arrugada,
los cabellos lacios,
greñosa y descalza,
encorvado el cuerpo,
como si tiraran
implacables de él,
las terribles Parcas.
Manos sarmentosas,
boca desdentada,
el semblante austero,
cetrina la cara
y una pena horrible
metida en el alma,
cuando por las calles
la chusma, borracha
de impiedad y de odio,
la acosa a pedradas.
Los chicos la injurian,
con ira, con saña;
al rostro la escupen
sus viles palabras:
-¡Qué viene la "Cuca"!...
¡Sarnosa! ¡Carpanta!
la siguen a gritos
como una bandada
de gárrulos grajos
en la tarde plácida.
.
II
.
¡Que pena más grande
me da cuando pasa!
Vivió en las afueras,
junto a la Calzada,
en una casucha
de techumbre baja,
el postigo roto,
fea, achaparrada,
cuatro sillas dentro,
una dura cama,
de torcidos hierros
y andrajosa manta.
La justicia, torva,
porque no pagaba,
la puso en la calle
sin dolor ni lástima.
Sacaron los trastos:
el catre, la almohada,
un palanguero
con una jofaina
amarilla y sucia,
la sartén, el arca
y cuatro cacharros
de horrorosa traza.
En torno, los chicos,
sin piedad aullaban:
-¡Pringosa¡ ¡Lechuza!
¡Sarnosa¡ ¡Borracha!
Reían las viejas
desde la ventana.
Ni una sola mano
se tendió magnánima.
La curia, implacable,
remató la hazaña,
y el catre, las sillas,
el colchón, la manta,
al juzgado fueron
en rehenes, hasta
que Petra la "Cuca"
las costas pagara.
.
III
.
¡Qué pena más grande
me da cuando pasa!
Los perros arrufan
el hocico y ladran,
se burlan los mozos
de su triste facha,
y la cantan coplas
picantes y cáusticas
que corean los chicos
entre risotadas.
La "Cuca", medrosa,
su cabeza agacha,
aligera el paso,
entre dientes habla,
tropieza y se cae,
se levanta y anda,
deprisa, azarosa,
atemorizada...
¡Oh negros caminos
de la suerte aciaga!
¿Por qué tal escarnio?
¿A qué tanta infamia?
¿No oyeron los hombres,
del bien la llamada?
¿Qué linaje es éste
que las uñas clava
en la herida abierta
de estas pobres almas?
¡Oh mortal angustia!
Mi corazón sangra;
a mis ojos secos
acuden las lágrimas,
y apacibles, dulces,
por mi rostro bajan.
.
IV
.
¡Qué pena más grande
me da cuando pasa!
Los ojos hundidos,
la figura extraña,
quebradiza, etérea,
cual la de un fantasma;
de andrajos vestida,
mugrienta la falda,
los pies renegridos,
cubiertos de llagas,
el corpiño roto
en pecho y espalda,
y el semblante muerto,
como una carátula
que a la misma muerte
ridiculizara.
Un día no pude
renunciar a hablarla.
Caía la tarde
y una forma vaga,
irreal, huidiza,
las cosas tomaban.
Me contó sus penas
en pocas palabras.
¡Qué inquietud más honda
sentí al escucharla!
Un cubil inmundo
era su morada:
sórdido abrigaño
más bien de alimaña
que condigno asilo
de criatura humana.
Compartía el techo
con un hijo: el "Rata"
que desde la guerra
impedido estaba.
En yacija innoble
sin jergón, ni manta,
su cuerpo tullido
la muerte aguardaba.
Del sobrio alimento
que en sus caminatas
por plazas y calles
la "Cuca" lograba,
dos bocas hambrientas
razón presto daban.
-Come tú, hijo mío,
cuanto tengas gana.
Toma este migote,
úntalo en la grasa...
Yo ya estoy tupía
de tantas patatas...
¡Admirable embuste
de una madre santa¡
¡Qué noche más negra¡
¡Qué noche más larga¡
Los campos baldíos
se cubren de escarcha...
-¿Tienes frío, prenda?
Echate mi falda,
rézale a la Virgen,
y la Virgen haga
que sea tu sueño
de paz y esperanza.-
¡Qué vida más perra
!el tullido exclama.
-No blasfemes, hijo;
duérmete y descansa.
Ululante el viento
franquea la entrada
del refugio inhóspito,
los mastines ladran,
cruje la techumbre
y el fuego se apaga
tras un mortecino
fulgor de las brasas.
.
V
.
¡Qué pena más grande
me da cuando pasa!
Corva, pitañosa,
cenceña, ahilada,
lívido el semblante,
la cabeza gacha,
como si quisiera
que no la miraran.
La chiquillería
que juega en la plaza,
tan pronto la siente,
contra ella se lanza:-
¡Qué viene la "Cuca"!
¡Rijosa¡ ¡Tunanta¡
¡Que la sangre bebes
de tu amante el "Rata"
!No puede la vieja
aguantar la sarta
de tales injurias
y les hace cara:
-¡Bandidos! ¡Herejes!
¡Bribones! ¡Canallas!
¡Qué el cielo castigue
villanía tanta!
Trémula, cansina,
reanuda su marcha
bajo los insultos
de la muchachada,
que tenaz la sigue
la acosa y la asalta.
Ella se defiende,
cruza la calzada
como una leona,
patalea, rabia,
hasta que las fuerzas
del todo le fallan
y al suelo se tira
exánime, exhausta.
.
VI
.
¡Qué pena más grande
me da cuando pasa!
Ayer la siguieron
por la cuesta Aldana,
cruzaron el puente
y en la Corralada
volvieron, cobardes,
de nuevo a la carga.
La gente acudía
a ver la batalla.
¡Una lucha insólita,
desproporcionada!
-Raposa! ¡Hechicera!
¡Ladrona! ¡Camándula!
¡Que tienes la bolsa
bien llena de plata
y el buche de vino!
¡Tragona! ¡Borracha!
-Dejadme, dejadme!...
la "Cuca" imploraba-
Que hace cuatro días
que no como nada.
-¡Dejadme, granujas!...
Las fuerzas me faltan.
Se sienta en el suelo
y una tos asmática,
cavernosa y dura,
la deja sin habla.
¡Qué ajena la tarde
a cuanto pasaba!
Trasponía el sol
la prócer montaña,
y una luz cernida
tenue, aurrirosada,
singular hechizo
al paisaje daba.
Siguieron tras ella,
feroces, aullándola.
Un agudo canto
la hirió en la quijada.
-¡Dejadme, por Cristo!...
mi vida se acaba...
-¡Hemos de quitarte
las perras que sacas
con tus letanías,
sarnosa, lagarta!
Bajado el otero
la senda se ensancha
y a la orilla izquierda
un regato canta,
fugitivo y leve
como una sonata.
¡Qué adusto el camino
en la noche clara!
Los duros guijarros
herían sus plantas...
Franqueó la "Cuca"
del cubil, la entrada,
atrancó la puerta,
puso en la ventana,
de puntal un leño
que había en la cuadra,
y esperó impaciente
a que se marcharan.
-¿No trae sobras, madre?
-Traigo una pedrada
en el rostro... Mira
todavía sangra.
¿No oyes a esos tunos
que bien se despachan?
-¡Ah, si yo pudiera
los escarmentaba
de una vez pa siempre!
-¡Calla, prenda, calla!
No sea que te oigan
y asalten la casa.
No andaba la "Cuca"
muy descaminada.
Uno de los chicos,
estampa gitana,
los ojos diabólicos,
la faz atezada,
-proclamó altanero:-
¡Vamos a quemarla!
Sumisos los otros
a tanta arrogancia
la leña acarrean
en torno a la casa,
y en un dos por tres
arden las retamas,
el pasto, el carrizo;
prende en la ventana,
seca, carcomida,
la rojiza llama
y el cálido viento
el fuego propaga,
hasta que el refugio
es ya solo un ascua.
-¡Socorro!...¡Valednos!
-grita dentro el "Rata".
-¿Nadie nos protege?
¿Nadie nos ampara?
¡Madre, que me ahogo!...
¡Sáqueme usté a rastras!...
Intentó la vieja
la suprema hazaña
de cargarse al hijo
sobre las espaldas.
Desmedido esfuerzo
para quien estaba
sin sangre en las venas,
transida, agotada¡...
-¡Llegó nuestra hora,
hijo mío, aguanta!
Fue todo un relámpago.
Los chicos se apartan,
del espanto presos;
crece la fogata
que alimenta el aire
y se desparrama
en vivos destellos
áureos, escarlata.
-¡Salvadnos, Dios Santo!
¡Mis piernas se abrasan¡...
Se oye , del tullido,
su torpe palabra.
La turba se aleja
en la noche trágica.
Los claros luceros
su fulgor irradian
sobre los arcanos
de la vida humana...
Chisporrea el fuego,
la techumbre salta
en un haz lumínico
de grandeza fáustica,
y abajo en el suelo
dos cuerpos se abrazan
en el fondo rojo
de la lumbrarada.
.

ROMANCE DE LA MIERDA

ROMANCE DE LA MIERDA
De Pedro Romero Mendoza

¡Ay que ver la que se armó!
El pecado Original.
¿De quién fue la culpa, de Eva?
¿Acaso la tuvo Adán.?
Una y otro la tuvieron,
parece lo natural
pues de haberse dominado
no hubiera ocurrido “na”
Vaya herencia que tuvimos
¡pardiez! tú y yo y los demás,
pues el barro se hizo cieno,
en el alma entróse el mal,
miseria, dolor y llanto
soberbia, orgullo, impiedad,
el corcel de la lujuria
en un galope triunfal
y al volver de cada esquina,
la sombra de Satanás
y aquí, sucinta la historia
de esta pobre humanidad.
Basurero, estercolero
y ciénaga y lodazal,
el odio el rencor la cólera
en oleada sin par
inundan nuestra conciencia
y nos tunden sin piedad.
El oro se torna cobre
como el brillante cristal.
Acabóse la alegría,
el amor el bien la paz,
en vez del orto, el crepúsculo
y yunque más bien que altar.
Secreción, arcada y vómito,
flujo, hiel, mucosidad,
atarjeas y cloacas
de un hedor descomunal
acribillan el espacio
con su existencialidad.
El eructo trepidante
de Heliogábalo al yantar,
supuraciones y pústulas
en vez de pan candeal,
una boñiga de vaca,
un mojicón caballar,
legañas, mocos y orines
por doquiera encontrarás,
en vez de esmeralda, esputo,
en vez de copa, orinal.
¡Qué lenguaje más bajuno
mas de que plasticidad!
El mundo es cosa muy fea
desde el comienzo al final
y todo lo que es muy feo
cerca está de la verdad.
Vertederos y sentinas
el aire perfumarán
con el hálito endiablado
de su materia fecal
y las atmósfera borracha
de hediondez tan singular
nos despoja, poco a poco,
de nuestra vitalidad.
Légamo, pobre carroña,
pus, excremento, ¿qué más?
un cementerio “in sepulto”
un manicomio, un penal.
mierda, mierda, mierda, mierda,
por delante y por detrás,
mierda, mierda, mierda, sí,
por toda la eternidad
y al proclamarlo se altera
mi vesícula biliar.
¡Oh! musas del Helicón,
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

Fraude, soborno y cohecho
los jueces perseguirán
bajo la toga impoluta
del ceño profesional,
inquisitivo y severo,
dura lex, duro ademán.
Asesinatos y robos
homicidio y falsedad,
toda la gama terrible
de un existir anormal.
La política ¡oh! lectores
no hay nada más ejemplar.
El arte de gobernarnos
unos a otros y en paz
¿y en paz? ¡ay! no fuera malo
mas de esa cuenta, el total,
es cifras tan astronómica
que quién la puede abonar.
El apetito político
nunca tuvo par igual,
Trimalción Apicio y Lúculo
no comían mucho más
que todos estos ideólogos
que nos quieren gobernar.
Los impuestos, los tributos,
las tasas, la propiedad.
Si todo de todos fuera
nada habría que pagar.
La propiedad es un robo
dijo Prudón años ha,
el Estado necesita
la ayuda de los demás
por muy austero que sea,
admirable austeridad,
mas ¡son tantos lo problemas
con que tiene que luchar!
¡Oh! musas del Helicón,
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

Y las canciones que cantan
sin voz, sin saber cantar,
¡qué letras y qué alaridos!
¡oh! Dios que excentricidad.
La trompeta, los timbales,
la guitarra, el rataplán
y uno que canta, que canta,
pero que canta muy mal.
¡Olés! que rajan feroces
nuestra sensibilidad
ñoñeces y naderías
de una languidez mortal
ayes, lamentos, quejidos
y no sé qué cosas más,
que estulta ramplonería,
que inspiración más vulgar,
que propaganda insufrible
en la prensa nacional
y la radio nos satura
de tanta mediocridad.
Manes de Chopin y Schumann,
de Beethoven y Mozart.
de Stravinski, Grieg y Schubert
de Borodin y de Bach,
para oíros, para admiraros,
¡cuánto tiempo hay que esperar!
quien espera, desespera,
dijo un pensador genial.
¡Oh musas del Helicón
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

La minifalda detecta
el secreto genital
y los novios se comportan
con suma procacidad,
se abrazan cuando no deben
y casados se odiarán.
¡Viva, viva, viva, viva!
nuestra espiritualidad,
con la mano sobre el pecho
lo atestiguo sin tardar.
El mundo tiene sus puertas
cerradas a la moral
y la vida se desliza
con vertiginosidad.
Frenemos, pues, o quien sabe
lo que nos sucederá.
¡Oh! musas del Helicón
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.


¿Y la propiedad urbana,
hay propiedad par igual?
¿Urbana digo? ¡qué encanto!
no hay peor urbanidad.
Fricción con el contratista,
con la Cámara oficial,
Hacienda, la Fiscalía,
la municipalidad,
el contrato, la fianza,
el inquilino ¿ideal?
sí, sí, que te crees tu eso,
de un carácter tan… tan… tan…
especial, endemoniado,
que es para echarse a temblar,
en resumen que detecto
tal clase de propiedad,
pero el colmo de los colmos
la llamada horizontal,
no hay propiedad más incómoda,
¡vaya horizontalidad!...
La horizontal siempre fue
signo de comodidad
pero en tal lecho señores
no se puede descansar.
La minuta del agente,
la escritura notarial,
los derechos del Registro,
la compañía del gas,
los servicios de agua y luz,
el ingreso mensual
en la cuenta que en el banco
abriera la sociedad
y ya pagado todo esto
se vuelve a la horizontal
¡oh! es la postura más cómoda
que se puede imaginar.
¡Viva… viva… viva… viva!...
nuestra horizontalidad
que también adoptan ¡cáspita!
los que llevan a enterrar,
pues que es el copropietario
sino un vivo artificial,
un vivo que ya se ha muerto
de tanto desesperar.
¡Oh! musas del Helicón
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

¿Y el arte abstracto,
sin duda no es una mierda genial.
como la filosofía
de la irracionalidad?
Yo estimo que esta metralla
es como un pedo mental
detonante, clamoroso,
viril, espectacular.
¡Oh! pensadores egregios
de la sabia antigüedad,
qué diríais si observaseis
nuestro modo de pensar.
Tampoco vosotros disteis
con la severa verdad,
pero en cambio no lanzasteis
ningún pedo irracional.
Ahora, por el contrario,
la filosofía será
un burdo irracionalismo,
un exabrupto bestial.
A la razón jubilasteis
sin antes considerar
que es la aptitud más innoble
de todo ser racional
y embarcados en la nave
de la irracionalidad,
pensasteis haber resuelto
la cuestión fundamental.
La razón es un estorbo,
la lógica absurdidad,
que dos y dos no son cuatro
sino muchísimo más
o bien quizá un poco menos,
pero cuatro ni pensar
y partiendo de este axioma
os forjasteis lo demás
erigiendo el subconsciente
en un arbitro genial,
juez supremo, guía y meta
de toda empresa capaz.
¿Y las artes? ¡oh las artes!
qué desfachatez brutal
elefantiasis, bubones,
teratológica faz,
vísceras como arrancadas
de su sitio original,
protuberancias, esquirlas,
preñeces como jamás
se vieron en este mundo
y un sapo descomunal
hechizo de los hechizos
espectáculo sin par.
Todo es caca por doquier
y en enorme cantidad,
caca estética se entiende,
no del tubo intestinal.
Seres tripudos, deformes,
no sabemos de qué edad,
muslos y brazos comidos
por una lepra ancestral,
animales fabulosos
que se mueven sin parar
como si los hostigase
una mano criminal,
cielos oscuros, sombríos,
de una luz crepuscular
y un elefante que brama
a las hembras que se van
y todo ello en la anarquía
de un arte suprarreal.
Que no, lectores, que no
comparto esta fealdad,
las artes hay que subirlas
al pavés del ideal, que
la belleza es el ápice
de la espiritualidad
y quien no logra este fin
tan hermoso y tan cabal,
que se despida ipso facto
de la idea de triunfar.
Pero… ¿y la ciencia? ¡ah la ciencia!...
eso si que es de admirar,
donde se ponga un científico,
que se quiten los demás;
la cabezota electrónica
los trasplantes, el radar,
la energía de los átomos,
más el lobby intermundial,
¡qué sé yo! pero que rabia
que este derroche mental
bien mirado sólo sea
el fin de la humanidad.
La ciencia puesta al servicio
del demonio nada más
y esta visión entristece
a cualquier feliz mortal.
¡Oh! paradigmas gloriosos
de nuestra fecundidad
y cada día que pase
nuestro ingenio aumentará
y seremos como dioses
pero con Luzbel detrás,
dioses que crean y matan
con la misma libertad
y una vida así, repito,
es una vida infernal,
desprovista de aliciente,
absurda, feroz, impar.
¡Oh! musas del Helicón,
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.
.

Pedro Romero Mendoza

1 ene 2008

SONETOS PARA UN VIACRUCIS (15 Estaciones + 8 acompañamiento)

 Autor: Terly

(Juan José Romero Montesino-Espartero)


Para leer los 23 sonetos


 

SONETOS PARA UN VIACRUCIS

 

  

+

1ª ESTACIÓN

Jesús condenado a muerte

 

Permíteme, Señor, que esté a tu lado

y al lado de María, la Elegida

por Dios nuestro Señor para dar vida

al Verbo en su vientre inmaculado.

 

Recibido entre aplausos, aclamado

por una multitud enardecida,

con palmas celebraron tu venida

¡oh mi dulce Jesús, el bien Amado!

 

Pero el pueblo que un día Te aclamó,

sin juicio, fue tu juez y tu verdugo,

condenándote a ser crucificado.

 

Aunque “Poncio Pilato” lo intentó,

evitarte cargar la Cruz, no pudo,

¡la Cruz que nos redime del pecado!

----------

 +

2ª ESTACIÓN

Jesús carga con la Cruz

 

La Cruz, por la justicia utilizada

para el castigo de ladrones, ahora

se convierte en imagen redentora

tras ser sobre tus hombros soportada.

 

Y la sangre, nacida y derramada

al roce del Madero, es salvadora

del hombre quien, con su alma pecadora,

mil veces cae de forma incontrolada.

 

¡Qué grande es tu lección, porque condonas

a quienes Te conducen a la muerte!

y por tanto, el Calvario se convierte

 

en yunque del perdón porque perdonas.

Permite que Te ayude con la Cruz

y alumbra mi camino con tu Luz.

  ----------

 +

3º ESTACIÓN

Jesús cae por primera vez

 

De Ti queremos aprender, Señor,

de tu lección sencilla de humildad,

pues siendo Dios, de tu Divinidad,

no quisiste gozar ningún favor.

 

El peso de la Cruz, ¡oh mi Pastor!

Te hizo caer, mas Tú, con tu bondad,

no lanzaste ni un reproche a la maldad

del hombre impenitente o pecador.

 

Ante tu faz, Señor, arrodillado,

por haberte ofendido y humillado,

mil veces tu perdón Te solicito.

 

El peso de la Cruz, mi Dios Bendito,

contigo compartir al fin quisiera

para hacer de mi invierno, primavera.

 ---------- 

+

4º ESTACIÓN

Jesús se encuentra con su Madre

 

Tras arrastrar el peso del Madero,

exánime, extenuado y dolorido,

insultado por todos y escupido,

del Calvario recorre su sendero.

 

Con la vista nublada, prisionero

de otro dolor mayor que el ya sufrido,

observa en su Madre, compungido,

el serio rostro de un sufrir severo.

 

Cruzaron un instante sus miradas,

nada hablaron y todo se dijeron.

¡Qué grande es el Amor de Madre e Hijo!...

 

El pueblo descargó sus risotadas,

sus burlas y el sangrante regocijo

para aumentar el daño que le hicieron.

 ----------

+

5ª ESTACIÓN

El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz

 

Simón, que del trabajo regresaba,

un fornido y robusto campesino,

de pronto se encontró por el camino

a Jesús con la Cruz que transportaba.

 

Con el Madero a cuestas caminaba,

 pero un soldado, al ver que, hasta el destino,

por lo exhausto que estaba, por cansino,

sin que alguien le ayudase no llegaba,

 

le puso un obligado voluntario;

al Cirineo, un hombre corpulento,

que, utilizado a modo de instrumento,

 

llevó un tramo la Cruz por el Calvario.

La fe le hizo pensar que lo ayudado

le haría redimir algún pecado.

----------

+

6ª ESTACIÓN
La Verónica enjuga el rostro de Jesús

 

¡Es grande mi sufrir por Ti, Señor!

Al contemplar tan triste situación,

con piedad pensaría y compasión,

la Verónica al ver su gran dolor.

 

Y temblorosa, llena de estupor,

de asombro, de temor y sumisión,

sometida a una grande conmoción,

se acercó con ternura al Salvador.

 

El sudor le bajaba y se metía

en sus ojos y no le permitía

ver las piedras que había en el camino.

 

La sangre redentora del Divino,

con un lienzo limpióle con cuidado

y en él, su rostro, se quedó estampado.

 ----------

 +

7ª ESTACIÓN

Jesús cae por segunda vez

 

Cada vez el camino es más pesado,

pendiente, largo, estrecho y pedregoso,

ni siquiera un instante de reposo

para librar la carga del pecado.

 

Tanto pesa la Cruz que se ha escorado

y Te ha hecho que cayeras tembloroso,

mas tu Amor Te levanta, bondadoso

y sigues el camino ya trazado.

 

Tras una noche entera de tortura,

sometido a insufribles vejaciones,

no tuviste descanso ni un instante.

 

La cuesta arriba del Calvario es dura,

yo te pido Señor que nos perdones,

y nos alumbres con tu Luz radiante.

 ----------

+

8ª ESTACIÓN

Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén

 

Se refirió el Señor a su advertencia:

dejad ya de llorar por Mí, parad

vuestro sentido llanto o bien llorad

por vosotras y vuestra descendencia.

 

Si este es el trato dado a la inocencia,

cuál será el de la culpa o la maldad.

Vienen tiempos de gran dificultad,

renegarán algunos su existencia.

 

Jesús que en el camino del Calvario

sufriendo lleva el peso de la Cruz,

nos enseña el divino itinerario

 

para alcanzar los rayos de su Luz,

cuál es la de ganarse aquí en el suelo

la santidad que nos conduzca al Cielo.

 ----------

 +

9ª ESTACIÓN

Jesús cae por tercera vez

 

Manifiestas sin límites tu Amor.

Aunque he pecado, Tú, no me abandonas,

por más que Te he ofendido, me perdonas

y cargas mi pesada Cruz, Señor.

 

Y es que su peso es cada vez mayor

al no cumplir con cuanto Tú pregonas;

nos turba tu bondad, nos emocionas

al soportar paciente tu dolor.

 

Cuando Caes por tierra con la Cruz,

todas las veces al caer al suelo,

nos redimes de todas nuestras faltas.

 

Caminar yo quisiera por las altas

veredas que me lleven a tu Luz,

las de Amor y humildad que van al Cielo.

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 +

10ª ESTACIÓN

Jesús es despojado de sus vestiduras

 

Tras haber soportado tanta afrenta

por quienes le siguieron y gritaron,

cuatro soldados no se conformaron

y arrancada le fue su vestimenta.

 

En actitud tan despiadada y cruenta,

como un escarnio más, Le desnudaron,

se repartieron cuanto Le quitaron

excepto su túnica polvorienta.

 

Tras sortearla, hicieron se cumpliera

cuanto anunciado fue en las Escrituras,

sin un reproche proferir siquiera.

 

De nuevo urdió en la Cruz, mas sin costuras,

de honra y de pundonor desposeído,

para la humanidad, mejor vestido.

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 +

11ª ESTACIÓN

Jesús es clavado en la Cruz

 

Ha llegado el momento tan temido,

el instante de ser crucificado,

sin compasión, tres clavos le han clavado

y por ellos quedó a la Cruz asido.

 

Se escuchó al levantarla un gran gemido,

la infinita agonía ha comenzado,

entre dos malhechores colocado

y un letrero que en lo alto ha referido

 

con modos más que incrédulos e impíos:

“Aquí tenéis al Rey de los judíos”

Pero su Reino no era de este mundo

 

y su reinado mucho más profundo.

En una imagen clara cual retrato,

las manos, se lavó “Poncio Pilato”

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 +

12ª ESTACIÓN

Jesús muere en la Cruz

 

No existe nada más que hacerse pueda,

cuanto estaba anunciado, ha sucedido,

el rostro demudado, consumido,

ya no se espera nada que suceda.

 

Cual de un hilo finísimo de seda

su vida pende y solo ha proferido:

“Tengo sed” la Escritura se ha cumplido,

de cuanto fue anunciado, nada queda.

 

Una esponja, en vinagre, bien mojada,

en el extremo de una caña, atada,

llevaron a su boca con vileza.

 

Expiró e inclinando su cabeza,

al Padre ha vuelto nuevamente Cristo,

tras haberse cumplido lo previsto.

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 +

13ª ESTACIÓN

Jesús es bajado de la Cruz y entregado a su Madre

 

Confirmaron que Cristo estaba muerto.

Al fin ya ha sido todo consumado,

a los otros, las piernas le han quebrado

por tanto, lo anunciado, ha sido cierto.

 

El cuerpo del Mesías, frío, yerto,

con una lanza atravesó un soldado

se la clavó con saña en el costado,

agua y sangre manó quedando abierto.

 

Lo mismo que su Madre, al cuerpo herido,

en un abrazo enorme quedo unido

y por la puerta abierta de su herida,

 

tras el gran sacrificio del Señor,

llegar a Dios quisiera tras la vida,

gozar eternamente de su Amor.

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+

14ª ESTACIÓN

Jesús es puesto en el sepulcro

 

Seguía en el Madero aún colgado

el cuerpo de Jesús, el Nazareno;

José de Arimatea, un hombre bueno,

con la ayuda de un lienzo lo ha bajado.

 

Envuelto el cuerpo en él se lo ha llevado

a un cercano lugar con un terreno,

propiedad de José. Tenía un seno

o sepulcro vacío y fue enterrado.

 

Perdónanos, Señor, de Ti la huida,

Te ruego nos enseñes a quererte,

también a agradecer y perdonar

 

a quienes nos quisieron lastimar,

que Tú la vida diste por nosotros.

y has redimido al hombre con tu muerte.

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+

15ª ESTACIÓN

Jesús resucita de entre los muertos

 

Tras su muerte en la Cruz y sepultado,

con la entrada al sepulcro clausurada,

el domingo, al llegar la madrugada,

pretendíeron haberlo embalsamado.

 

A ese fin, tres mujeres han comprado

un aroma que no fue utilizada,

se predijo, su muerte asegurada

y que habría después resucitado.

 

Si buscáis a Jesús no os asustéis,

les dijo un Ángel, ¡Ha resucitado!

marchad y pregonadlo al mundo entero.

 

Lo afirmó; en Galilea me hallaréis.

Lo proclamó, lo dijo, va el primero

y así fue ya cumplido lo anunciado.

 

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SONETOS DE ACOMPAÑAMIENTO

 

 +

EL CAMINO

 

Lo mismo que la mar a las arenas,

como a las rocas de la costa el viento,

me golpea insistente el pensamiento

en mis noches de cantos de sirenas.

 

Este fluir de sangre por mis venas,

entre pesar, dolor o sentimiento,

acompañado del más triste lamento,

me mantiene cautivo en sus cadenas.

 

¿A dónde ha de llevarme este camino

sinuoso, cubierto de guijarros?

¡cuánto cuesta llegar hasta el destino!

 

Aquí, de mi pasado prisionero

y del pecado, sucio por sus barros,

ante tu Cruz, perdón, tan sólo espero.

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+

LA PIEDRA EN EL CAMINO

 

Señor: aquí de nuevo estoy presente;

he venido a expresarte mi pesar

por haber tropezado al caminar

en manera tenaz o persistente.

 

Porque de mi ceguera soy consciente,

ante tu Cruz te vengo a suplicar

me permitas que en esta brusca mar

me aferre a su Madero fuertemente.

 

Igual que deja en el jardín la flor

su aroma, Tú has dejado en mí tu amor,

mas yo, por ser un siervo del pecado,

 

no supe cobijarme en tu costado.

No permitas de nuevo que tropiece

y ofréceme tu Luz si en mí anochece.

 ----------

+

ORACIÓN PARA EL MOMENTO DE LA MUERTE

 

Hoy, por saber que me amas, yo te espero

sentado justo al borde del camino,

soñando con tu luz, mi Dios Divino,

te pido orientes a este marinero.

 

Tenerte junto a mí, tan solo quiero;

te ruego, en este instante vespertino,

me invites a tu Pan, también tu Vino,

y en tu seno me acojas porque muero.

 

Siempre quise entregarme a tus bondades,

por ver en Ti, Verdad de las verdades,

mas no entendí lo mucho que me amabas

 

o que abriendo tus brazos me esperabas.

Porque pequé te pido me perdones

y que también me des tus bendiciones.

 ----------

 +

¡QUIÉN PUDIERA PODERTE CONSOLAR!

 

Extenuada, a sus pies: llegó ese día

tan temido, llegó el aciago instante

de ver morir al hijo, jadeante,

víctima de sangrienta tiranía.

 

Es grande tu dolor, Virgen María,

que sin morir te mueres cada instante,

tu rostro demudado, tu semblante,

confirman se cumplió la profecía.

 

¡Quién pudiera poderte consolar!

A Ti, la imagen viva del amor,

mas no existe, por más que yo quisiera,

 

el modo de paliar o mitigar

de una madre su agónico dolor

por la muerte de su hijo en tal manera.

 ----------

 +

HABLANDO CONTIGO

 

Si siento el frío de la muerte, digo:

es lógico el temblor, también humano,

temer a lo enigmático y arcano

requiere del confort de un buen abrigo.

 

Ciego de tu luz, junto a Ti, contigo,

si camino cogido de tu mano,

mi paso es tan seguro, tan liviano,

que me siento flotar, ¡Tú vas conmigo!

 

No consientas que yo de Ti me aleje,

caminar junto a Ti, siempre quisiera,

sin dudar de tu amor un solo instante.

 

No permitas jamás tu mano deje,

antes bien, que en el día que me muera,

mis ojos cieguen por tu luz radiante.

 ----------

+

SAETA

 

Al lado de la Cruz, un cruel soldado

con lanza en mano exhibe su valor,

resuena a muerte el eco del dolor

que a lo alto se alza cual feroz tornado.

 

Ya llega ahí el Amor, crucificado

muriendo de tristeza y de dolor,

no le mata a Jesús la roja flor

que a chorros se desangra, es el pecado.

 

Viene detrás, bañada en llantos, Ella,

el pesar, el dolor, madre transida

que en el rostro de su hijo ve la herida,

 

la maldad que dejó profunda huella.

El Cielo, en vivas luces se desata;

¡es el perdón de Dios a quien le mata!

 ----------

 +

AYUDA

 

Por mucho que me diga y me repita

en voz sin voz mi vivo pensamiento,

que estoy muy compungido, que lo siento,

hay algo en mi interior que a voces grita.

 

Hoy mi inmenso pesar se precipita

por el oscuro abismo del tormento,

en un crujir enérgico y violento,

un depurar que mi alma necesita.

 

La fuerza de mi amor quedó desnuda

y mi vida, sin rumbo, se entregó

a un torpe caminar banal e inmundo.

 

Me falta voluntad, Señor, ayuda

a quien de Ti de pronto se apartó

buscando los placeres de este mundo.

 ----------

 +

ARREPENTIMIENTO

 

¿Por qué, Señor, me siento tan amado

si nunca de tu amor he merecido?

pues rendido mil veces he caído

en los impuros brazos del pecado.

 

No me dejes, mi Dios, abandonado,

en medio de este mar embravecido,

te ruego ignores cuanto te haya herido

y me ofrezcas cobijo en tu costado.

 

Si muchas veces mucho te he dañado

y la paz de tu amor no he comprendido,

me humillo y cabizbajo yo te pido

 

que no tengas en cuenta mi pasado;

hoy del todo me siento arrepentido

y ante tu Cruz me postro, arrodillado.