24 ene. 2019

RECUERDOS DE POSGUERRA

Autor: JJRME (Terly)


Mis padres

RECUERDOS DE POSGUERRA

Nuestra niñez, en Cáceres vivida,
tatuada con dureza por la guerra,
nos porta los recuerdos y nostalgias 
de instantes que dejaron honda huella

En esos grises años de miseria,
suplimos el humor por la comida
soportando en mi casa, igual que en muchas,
el hambre que era a veces infinita.
.
A mi hermana mayor, que se ocupaba 
de ordenar el comer de cada día,
se le ocurrió gastarnos una broma
con su guasa y un tanto de ironía.
.
Puso la mesa sin faltar detalle,
dimos gracias del pan de cada día,
en ella nos sentamos los hermanos,
¡lo único que faltaba era comida!
.
Un mantel veneciano con bordados,
servilletas de pie formando conos,
cucharas, tenedores y cuchillos
que ocupan su lugar de protocolo.
.
Los vasos y las copas de "Murano",
de cerámica, platos “La Cartuja”,
un regalo de boda que a mis padres
les hiciera un amigo de alta alcurnia.
.
Era la mesa un lujo, todo un lujo,
aun sabiendo que nadie comería,
pero llegó mamá con paso firme
y a todos nos portaba su sonrisa;
al marido, seis hijos y un cuñado
solterón que a comer siempre venía.
.
En medio de la mesa ha colocado
la sopera del juego, mas vacía:
.
-¿Quién desea que le eche tropezones?
-¿A quién sirvo la sopa calentita?
-Yo diría, mamá, que falta sal,
dijo un hermano preso de su risa.
.
Sonaban y sonabas las cucharas
sobre platos sin nada de comida.
-¿Podemos repetir? –dijo mi tío
y mi madre, con sorna, respondía:
.
-Bebed y haced un alto en el camino,
no corráis, que nadie tiene prisa,
no os llenéis demasiado, que el segundo
ahora va a llegar de la cocina.
.
Y aparece trayendo una bandeja
con un trocito de chorizo en medio,
encontrado escondido en la despensa
y que apenas medía medio dedo.
.
-¡No lo creo, mamá, yo no lo creo!
-¡no nos digas que has hecho la matanza!
entre risas soltó algún comensal
provocando sonoras carcajadas.
.
Aquello desató la triste angustia
de una madre que quiere y que no puede
conseguir los preciados alimentos
de unos hijos que estudian y que crecen.
.
Por su mejilla resbaló una lágrima
que escondida cuidó que nadie viera;
pasó otro día igual que muchos otros
y se acabó el banquete, con su fiesta.
.
Mi padre se movió por varios pueblos
tan pronto despuntara la mañana
y consiguió dos sacos de bellotas
que hicieron las delicias de mi casa.
.
Que no nos falte, ¡Dios! que no nos falte
el buen humor si mal nos vienen dadas,
que la vida son solo cuatro días
y es necesario ventilar el alma.


. JJRME (Terly)

4 ene. 2019

EL NENE

Autor: Terly




EL NENE

Nací en tiempos de posguerra,
Cáceres me dio su cuna
en calle Gómez Becerra
en noche de clara luna.

Crecí junto a cinco hermanos,
cada cual, un mundo entero,
eran reyes, soberanos
con un poder verdadero.

De todos era el más chico,
el “Nene”, así me llamaban,
eran fieles protectores
y al tiempo, todos mandaban.

¿Hambre?, pasé la del mundo,
es lo que tienen las guerras,
pagas el precio rotundo
del que dicta, manda y yerra.


Sabañones en las manos,
nos los daba el frío fiero
que con picón y tizones
calmábamos al brasero.

Aunque fuera el más pequeño,
no disfruté de prebendas,
nunca llegué a ser mi dueño
y vestí heredadas prendas.

Mis juegos fueron las chapas,
las canicas, el rescate,
hilo negro, que me atrapas,
y a pedradas, el combate.

Mi juguete, el tirachinas,
con él cazaba el lagarto
y el mirlo por las encinas,
pues jamás tuve ni un cuarto.

Buen estudiante, no fui,
más bien diría que malo,
pero a cambio sí que fui
un tierno y dulce regalo.

Ahora soy padre, abuelo,
roble, encina, brezo o jara,
soy, una gota de miel,
soy:... ¡la leche que mamara!

JJRME (Terly)