4 ene. 2019

EL NENE

Autor: Terly




EL NENE

Nací en tiempos de posguerra,
Cáceres me dio su cuna
en calle Gómez Becerra
en noche de clara luna.

Crecí junto a cinco hermanos,
cada cual, un mundo entero,
eran reyes, soberanos
con un poder verdadero.

De todos era el más chico,
el “Nene”, así me llamaban,
eran fieles protectores
y al tiempo, todos mandaban.

¿Hambre?, pasé la del mundo,
es lo que tienen las guerras,
pagas el precio rotundo
del que dicta, manda y yerra.


Sabañones en las manos,
nos los daba el frío fiero
que con picón y tizones
calmábamos al brasero.

Aunque fuera el más pequeño,
no disfruté de prebendas,
nunca llegué a ser mi dueño
y vestí heredadas prendas.

Mis juegos fueron las chapas,
las canicas, el rescate,
hilo negro, que me atrapas,
y a pedradas, el combate.

Mi juguete, el tirachinas,
con él cazaba el lagarto
y el mirlo por las encinas,
pues jamás tuve ni un cuarto.

Buen estudiante, no fui,
más bien diría que malo,
pero a cambio sí que fui
un tierno y dulce regalo.

Ahora soy padre, abuelo,
roble, encina, brezo o jara,
soy, una gota de miel,
soy:... ¡la leche que mamara!

JJRME (Terly)

4 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

Una descripción sentida y clarísima. Buen poeta amigo mío, te felicito.
¡Ah!, la foto es entrañable.
Saludos
Francesc Cornadó

Terly (Juan José Romero Montesino-Espartero) dijo...

Qué alegría verte por estos lares, amigo Francesc. Los blogs han caído en picado y no sabes si alguien te lee. Ver que tú lo has hecho, ya le da una categoría y si encima el comentario surge del afecto, como es el caso, doble premio.
Espero poder darte pronto un abrazo en el Ateneo, mientras tanto, aquí va este virtual.

Anónimo dijo...

EL "NENE"
El “Nene” era y sigue siendo mi hermano menor. Si ahora tiene la bondad del adulto, en su niñez, esa bondad tenía el valor añadido de su inocencia, aquella maravillosa inocencia, de la que los hermanos mayores a veces abusábamos. Cualquiera que viera alguna fotografía suya de aquella época, sin más, diría: ¡pero qué cara de bueno tiene este muchacho¡
Si había que echar en el último instante al correo la carta para la novia de turno de cualquiera de los hermanos mayores, el “Nene” salía con la misiva corriendo hacia la estación de ferrocarril de Cáceres con objeto de depositarla en el vagón correo, aunque fueran las once de la noche y cayeran chuzos de punta. Si había que comprar cigarrillos, el “Nene” jamás decía que no a una salida nocturna al carrillo del Parador del Carmen. Si había que coger el pan, las cartas, el periódico o solicitar su ayuda para arreglar cualquier desafuero cometido por éste su cuarto hermano, el “Nene” siempre estaba dispuesto, ofreciendo además su inolvidable sonrisa al : “sí, voy”.
Sus amigos lo bautizaron con un sobrenombre, que hacia justicia a su eterna disponibilidad: “chico dónde vas”.
El “Nene” más tarde se convirtió en Juanjo o Cuanco como le llama su mujer italiana de raza, aflorando en él, además de su carácter bondadoso, su laboriosidad, su honestidad, su capacidad de sufrimiento ante el dolor físico que a veces le martiriza y del que no hace participe a nadie. Sensible como poeta y romántico donde los haya,-hipnotizaba a las extranjeras con la guitarra-, esplendido con quienes le rodean, y no digo buena persona, porque hoy en día es sinónimo de ser tolerante en demasía, pero a pesar de ello, también es buena persona.
De lágrima fácil-cosa que le honra-en su época laboral demostró entre otras muchas virtudes, su sensibilidad en el trato negociador con los trabajadores y sus familias ante despidos dolorosos que le obligaban a ejecutar sus principales, siendo persona sumamente querida por aquellos.
Dios que es infinitamente sabio, le ha premiado en la tierra con muchas cosas, entre ellas su mujer, sus hijas y nietos, además con un incombustible yerno, capaz de agotar a todos con su perseverancia ante cualesquiera cosas que inicie. Se le puede perdonar todo, aunque difícilmente uno encuentra algo que reprocharle jamás; por mi parte lo único que no soporto de él, es que a su edad, no le haya salido ni una sola cana.
Pablo Romero Montesino-Espartero
http://extremeoencatalua.blogspot.com.es/

Foto : El "Nene" ante la puerta de la iglesia de San Juan en que nos bautizaron a todos los hermanos en Cáceres.

Terly (Juan José Romero Montesino-Espartero) dijo...

Jooo... "Mese" saltan las lágrimas, querido hermano. El Nene, este nene, tuvo una suerte enorme de nacer en el seno de una familia maravillosa, unos padres, que consiguieron tenernos a todos unidos como una piña y gracias a la educación que ellos nos dieron, a pesar de que tú superaste ya los 80 y yo estoy muy cerca de ellos, continuamos todos queriéndonos y disfrutando de esa unión que jamás tuvo la más mínima grieta. Todo eso es lo que pasa, el Nene, no tiene ningún mérito.