7 abr. 2010

EL ANCLA

De
Pablo Romero Montesino-Espartero
(Mi hermano)
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Anclas que decoran nuestras ciudades

EL ANCLA

En mi más de tres lustros de navegación ejerciendo mi profesión de “marino del interior”, tuve oportunidad de visitar lugares remotos en los que los extremeños asombramos al mundo. En muchos de esos lugares, nuestra impronta permanece a través del acento extremeño y giros idiomáticos que en boca de los indios peruanos llega a emocionarnos. Las construcciones de sus pueblos, fáciles de identificar con poblaciones como Garganta la Olla, Hervás, Fregenal de la Sierra, Guadalupe...los empedrados de sus calles, sus tejados, balcones de madera, chimeneas, plazuelas y fuentes...tan nuestras...
Me considero un extremeño afortunado al haber podido seguir la huella de nuestros paisanos desde Panamá hasta Magallanes y desde Florida hasta la Tierra de Fuego, siguiendo la estela de sus barcos y también hollando la tierra firme. Es entonces cuando la figura de los Pizarro, Cortés, Valdivia, de Soto, Alvarado, Orellana, Balboa etc., se acrecienta hasta límites insospechados al contemplar “in situ” el Amazonas, los Andes, el Missisippi, el Chimborazo, el Aconcagua, la inmensidad del Pacífico y su costa casi interminable, el Ecuador y sus impenetrables selvas, la Isla Gallo donde Pizarro trazara con su espada aquella línea que hizo famosa su frase: “por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere” y que tan solo trece, los “trece de la fama” la cruzaran.
Se hace más fácil imaginar el sufrimiento de aquella gente recorriendo a pie o en frágiles barcos lo que ahora se nos hace casi imposible a nosotros con medios modernos. Sus gestas jamás nos las perdonaron quienes siempre fueron cruzando las estelas de nuestros galeones, siglos después.
Lamentablemente, de un tiempo a esta parte da la impresión de que nos avergonzásemos de la gran epopeya protagonizada por los Conquistadores –así, con mayúscula y sin eufemismos- y para regocijo de aquellos que poco o nada participaron en la Conquista pero que se beneficiaron de ella años después con sus negocios o sus banderías. Nuestro “afán de miseria” debe quedar atrás para siempre y plantar cara a quienes hasta ahora explotaron ese “afán” y proyectaron al exterior a través del cine, la literatura y la televisión, una imagen distorsionada de Extremadura. Hemos visto hasta la saciedad todos los héroes ingleses, americanos, franceses...algunos de ellos de chicha y nabo, como los que el cine norteamericano nos obsequia a través de su “historia” filmada de la conquista del oeste... ¿y nuestros héroes, dónde están nuestros héroes?, los de verdad, los que hicieron correr ríos de tinta en la Historia Universal. ¿Alguien vio una película sobre Pizarro o Cortés, o de la machada de Orellana navegando el Amazonas desde el Napo hasta la desembocadura del río más increíble del mundo, para después cruzar el Caribe y regresar a Tierra Firme en bergantines construidos sobre la marcha? En cierta ocasión, de la Quadra Salcedo intentó, con todos los medios modernos de transporte y navegación fluvial a su alcance, recorrer el itinerario de Orellana y se rindió...Quizás por esto, por la dificultad que entraña filmar lo irrepetible, es por lo que nadie le hincó el diente a tan sabrosa carne de celuloide. Cuando pienso en el jugo que le sacaron los norteamericanos al Alamo, pienso que habrían hecho ellos de haber tenido los miles de Alamos que se dieron durante nuestra Conquista de América.
Plantemos cara también a los que habiendo eliminado de la faz de la tierra el bisonte y recluido en “reservas” a los pocos indios que dejaron con vida, tildan de genocidio y barbarie a la Conquista, sin tener en cuenta el mestizaje, la cultura, la religión y los monumentos que les dejamos.
¿Alguien se imagina lo que habría quedado en manos de los apaches o sioux, si en vez de tiendas de pieles hubieran tenido edificios cubiertos de oro? Nuestros indios están donde siempre estuvieron y en número mayor del que había antes de 1492. ¿Dónde están los que antes del tan traído y llevado Día de Acción de Gracias poblaban Norteamérica y Canadá? ¿Dónde dejaron sus monumentos los anglosajones en Africa o Asia?
Debemos pregonar nuestro extremeñismo y sentirnos orgullosos no solamente de la naturaleza que Dios nos regaló, sino de nuestra historia, nuestro tipismo, nuestras tradiciones y nuestra cultura. Ahora que tan de moda está nuestra tierra, es el momento de mostrar a nuestros visitantes en cada plaza, en cada calle y en cada rotonda, aquello por lo que tópicamente es conocida Extremadura y están esperando ver. No podemos permitirnos el lujo de tener calles con nombres como Mónaco, Venecia, Lennon...mientras en nuestros museos y en nuestra historia, nombres ilustres están esperando su oportunidad.
En nuestra región, para regocijo y orgullo de los marinos extremeños contemporáneos, proliferan anclas de barcos que rindieron su última singladura en algún desguace costero y que con buen criterio municipal, sirven como objeto urbano decorativo en parques y jardines de nuestros pueblos y ciudades. También, qué duda cabe, sirven para decirle al que no lo sepa, que Extremadura siempre tuvo vocación marinera, vocación marinera de mar océana y horizontes en los que el sol no se rindiera tras un castillo o el lejano otero.
Por último desearía sugerir a los responsables municipales que no hagan de esas anclas monumentos a Don Nadie. Extremadura tiene marinos ilustres, navegantes y capitanes que cruzaron una y mil veces el océano y que son merecedores de ese recuerdo.
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Pablo Romero Montesino-Espartero/ Badajoz
(Mi hermano)

7 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

qué bien escribe y tú qué buen anfitrión eres...

Urdanautorum dijo...

¡Cuántas páginas se necesitarían para explicar lo que fue la conquisa de América,las circunnaveaciones, las expediciones, las batallas y grandes gestas de los españoles en la mar.
Lamentablemente, ¿qué estudian nuestros jóvenes de esto? Y ya no digamos en regiones gobernadas por antiespañoles.
Lamentable.
Un abrazo.

Pilole dijo...

¡Muy bueno el ancla! ¡viene de família, ésto de escribir! ¿verdad? Bueno Terly, en Semana Santa he estado con tu primo Camilo y lógicamente hemos hablado de tí, ¡por cierto muy bien! Un beso

Marina-Emer dijo...

quedé asombrada no sabia que hs sido marino y lo del ancla de los extremeños me ha guatado mucho.pones fotos de tu familia pero aun no vi una tuya y me gustaria. te deseo mucha salud ya que hemos estado muchos dias sin comunicarnos yo vine a tu blog pero ya vinieron fiestas y no nos hemos visto mas ,asi que en mi casa Espigas del alma te espero ...aqui te dejo un abrazo
Marina

Marina-Emer dijo...

Salauuuuuuuu que ilusión me ha hecho verte ...claro siempre te vi corriendo metido en ese libro amarillo por cierto...te sienta muy bien y da alegria verte tan contento y con la mano parece que me saludabas...me copie tu foto ya que voy teniendo la de muchos amigos y la tuya era el libro corriendo...gracias querido amigo me ha hecho mucha ilusión verte "y ahora tenerte".
besos
Marina

Pedro dijo...

Bienvenido viajero, te mueves más que un saco de ratones.
Y ahora, ponte a trabajar, que tienes a tu pobre hermano hecho un esclavo, escribiendo (muy bien por cierto)
Un abrazo.

Terly dijo...

Mil gracias a todos, queridos amigos, por vuestras visitas y, como siempre, cariñosos comentarios.
Después de estas vacaciones de Semana Santa, poco a poco voy cogiendo el ritmo, espero ponerme al día en todo y con todos.
Besos y abrazos.