12 sept. 2010

"BOXCAR DOWN" EN EL GUADILOBA

De
Pablo Romero Montesino-Espartero
(Simbad)
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ESTE ESCRITO FUE ENVIADO POR MI HERMANO PABLO AL DIARO "HOY DE EXTREMADURA" SIENDO PUBLICADO EN ÉL RECIENTEMENTE
Terly

Sucedió el miércoles 9 de Febrero de 1954 .Serían aproximadamente las diez de una fría noche cacereña cerrada en niebla. En mi mesa de estudio, luchaba con un problema de navegación marítima, disfrutando del agradable calorcito de un brasero de picón.De improviso, el sonido estridente de los motores de un avión me hizo correr al balcón con objeto de intentar ver que monstruo alado estaba sobrevolando a baja altura mi casa.Una segunda pasada a menor altura, me hizo sospechar que el piloto tenía un grave problema. Después nada, el silencio absoluto que reinaba en las calles de Cáceres en aquella época de crudos inviernos.
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A la mañana siguiente, la voz de “Polito” en Radio Cáceres, informaba que un avión militar americano se había estrellado en las cercanías del Guadiloba. Un río de gente acudió de inmediato al lugar del accidente. Fue una romería. Diseminados en un radio de 200 metros, los restos del aparato rodeaban un chozo de pastores, en el que una familia de siete personas milagrosamente salió indemne. -“Lo vi venir, pasó cerca del chozo, giró y se vino contra nosotros” - comentaba el pastor. La tripulación había saltado en paracaídas. Eran cinco y cayeron cerca del cementerio, la cárcel, el seminario... saltaron con embarcaciones de goma ajenos a lo que podrían encontrar abajo. Ninguno de ellos sufrió heridas de consideración. Casa Terio les vistió con chaquetas y bufandas del mismo tenor y el Ayuntamiento les agasajó como si de una visita oficial se hubiera tratado.
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De todo aquél amasijo metálico, los dos enormes motores y las ruedas eran lo único que lo identificaba como un avión. Disimuladamente, hurtándome a la vigilancia de una pareja de la Guardia Civil, rescaté de entre los restos una especie de bote de color verde oliva con una anilla en la tapa superior. En mi inconsciencia juvenil-tenía 17 años-de regreso a casa en compañía de mi padre y hermanos manipulé la anilla hasta que se produjo una pequeña detonación. Lancé el bote lejos de mí y fue a caer a pocos metros de la pareja. De aquél “chisme” comenzó a salir un humo naranja con gran fuerza y sibilante sonido. Todos corrimos como locos - incluida la pareja con mosquetón y capa- y a mí, mi padre, me propinó un buen pescozón. Hasta aquí los hechos acaecidos y que a muchos de vosotros os habrán traído recuerdos maravillosos de aquél inolvidable Cáceres.
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El avión era un Fairchild C-119 Número de registro 0163 y que los pilotos americanos lo apodaban Boxcar por ser un transporte de tropas y material militar. Había despegado de la base americana de Frankfurt y se dirigía a la islas Azores para repostar y seguir vuelo a los EEUU. Según las declaraciones a la prensa por parte de la Embajada en Madrid, a la altura de Finisterre sufrió la parada de un motor y decidieron buscar Lisboa para un aterrizaje de emergencia. La niebla y el temor a chocar contra una montaña debido a la pérdida de altitud, hizo que se adentraran en la Península buscando un campo de aviación. Identificaron Cáceres gracias a los destellos del faro- cuya torre aún sigue en pie - pero la intensa niebla les obligó a desistir y una vez agotado el combustible dirigieron el avión lejos de la ciudad y saltaron. .
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Revolviendo entre mis recuerdos, hace aproximadamente cinco meses, salió una fotografía de mi propiedad en la que aparecen pilotos y autoridades entre los restos de aquél avión. Esto me movió a preguntarme ¿vivirá aún alguno de aquellos aviadores? Me puse manos a la obra y colgué la foto en una página web de las Fuerzas Aéreas de los EEUU http://www.ruudleeuw.com/c119-info-p2.htm con una reseña de los acontecimientos vividos aquellos días en Cáceres, con la vana ilusión de encontrar con vida, quizás al más joven de ellos que hoy tendría 83 años. Me interesaba saber qué ocurrió realmente y como se desarrollaron los acontecimiento antes de lanzarse. Cual no sería mi sorpresa, cuando al cabo de un mes y medio recibí un correo de un aviador americano, que había volado muchos años en ese tipo de avión y se interesaba por mi historia. Era Charles Lunsford http://tinyurl.com/fjyme (Chuck para los amigos) autor de varios libros interesantísimos sobre los C-119 y su participación en la Guerra Fría y también asesor en la película “El vuelo del Phoenix” . Persona educadísima y de una amabilidad poco frecuente e investigador experimentado, intentó recabar información sobre el accidente pero el archivo Maxwell AFB de la USAF en Alabama, no le facilitó el informe de los pilotos.
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Luego de decenas de mails intercambiados con mi amigo Chuck, recibo de él esta fotografía en que aparece el C-119 Registro 0163 estrellado en el Guadiloba, aparcado con otros de su clase en la base alemana de Neubiburg en 1953.
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Tras haber transcurrido 56 años, los cacereños que como yo vivieron aquellos emocionantes días, gracias a Internet y a las investigaciones de mi amigo Chuck , pueden ver hoy qué es lo que pasó volando sobre nuestras cabezas aquella noche de Febrero de 1954.
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Pablo R. M-E. (Simbad)

Mi hermano
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13 comentarios:

Oréadas dijo...

Increíble relato como increíble el mundo de internet
Un saludo Terly

María Bote dijo...

Interesantísimo relato, querido Terly, el de tu hermano, e impresionante los resultados de este nuevo mundo de Internet.

Besos. María

Anónimo dijo...

Amigo Terly:
Super genial, esta interesante historia¡¡ vivida tan de cerca en tu querido Cáceres de antaño...
Enhorabuena, por la reliquia de ese archivo familiar tan interesante que tienes.Y, sobre todo, por lo bien redactado que está la historia; no hay un "pero", ni demás, ni de menos...
Gracias¡¡por compartirlo, amigo.
Y felicitémonos todos por estas maravillas de Internet...

Besitos,paz y amor. Carmendy

Militos dijo...

Querido Terly: más tarde comentaré este post, ahora vengo a decirte que, como siempre, no puedo dejarte mi huella en esa preciosa "Oración del pobre", a ver si desde mañana que volvemos a Madrid, dejo de tener problemas.
Me gusta mucho esa oración. A veces cuesta mucho ser dócil al Señor, y no nos damos cuentas de lo mucho que se nos facilitaría la vida con esa docilidad.
Un beso

También muchas gracias por tu estimulante comentario en Poemas, eres un cielo.
un beso

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido amigo Terly, felicita a tu hermano por la narración de aquel suceso que, seguramente, permaneció intacto en su memoria, por la autenticidad con que fué descripto. Un hecho así no se olvida jamás
Envío un beso a los dos: Juliana

Anónimo dijo...

Para rematar la historia, os diré, que a las pocas semanas del accidente, aterrizó en el campo de aviación militar de Cáceres, un DC-3 para llevarse los restos de los motores.
Me acerqué a ver el avión en mi bicicleta y me coloqué en el límite de la pista de tierra, en el preciso instante en que el DC-3 se preparaba para el despegue. Se vino hacia mí y se paró a escasos 20 metros antes de girar. El sonido de los motores retumbó en mi estomago como el redoble de un tambor. Un piloto sacó la mano por la ventanilla y me saludó.
En aquellos tiempos en que las películas de la II Guerra Mundial estaban a la orden del día, aquél gesto de un piloto americano hacia mi humilde persona, hizo que me temblaran las piernas y no durmiera aquella noche. Nunca podré olvidar aquella mano
Gracias a todos por vuestros comentarios y benevolencia.
Pablo (Simbad)

Maria Jesus dijo...

Que interesante, que buena idea la de tu hermano de buscar a los pilotos, es increible lo que se puede hacer hoy día con un click.
Un abrazo

Urdanautorum dijo...

Interesante experiencia, pero, ¡joder!, lo de tirar de la anilla, tiene miga. Es posible que tu padre, en lugar de pescozón, te daría un soneto de tortazos, pero tú, con el susto, no debiste ni enterarte.
Supongo que tu crónica se debio a la visita que hizo aquella tripulación a Cáceres para recordar y agradecer la ayuda inestimable de los cacereños, que con un frío del carajo, según lei,
les socorrieron dirigidos por "una pareja".
Un abrazo.

Narci dijo...

Interesante e instructiva historia, Terly. Yo ni siquiera había oído hablar de este tema nunca.

Besitos

Elena dijo...

Gracias por compartir con nosotros este relato de tu hermano y mi felicitación para el.
Besitos

Carmela Rey dijo...

!Que historia tan interesante y tan bien descrita!. Me ha encantado leerla. Gracias a Internet hoy en día podemos acceder a parte de la vida que antes era inaccesible por completo.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo

Pilole dijo...

¡que bonita historia, con final feliz!como todo lo que tú nos cuentas, gracias Terly y un beso

Terly dijo...

Gracias por vuestras visitas y como siempre, cariñosos comentarios.
Cuando sucedió todo cuanto cuenta mi hermano, yo tenía doce o trece años y recuerdo perfectamente toda esta historia.
Para añadir algo, como anécdota, os diré que de aquel avión que quedó diseminado en trozos no más grandes que el de una mano y al tratarse de los años de la posguerra, de grandes necesidades, la gente acudía con sacos para llevarse metales que luego vendería a una chatarrería existente en la época. El chatarrero, que tenía un esplendido y fructífero negocio, llegó practicamente a la ruina porque compró todos los restos al precio de un aluminio de una calidad muy superior a la que verdaderamente tenía. En resumidas cuentas, que ya en aquella época ni los americanos del "Bienvenido, Mister Marshall", ataban los perros con longanizas.
De nuevo mi agradecimiento y besos y abrazos para repartir.