12 mar. 2012

Autora:
Eladia Montesino-Espartero Averly
(mi madre)
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Este es el paseo donde se produjeron los hechos
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MI HIJO Y YO
Al mayor de mis hijos: Pedro Luis
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En el viejo rincón de los recuerdos,
a veces ¡tan lejanos, tan lejanos¡
de pronto se abre paso hacia el presente
uno de entre ellos que adelanta rápido
y nos trae un sentir de aquel entonces;
momentos de ilusión o de entusiasmo,
de cariño, de gozo ,de ternura,
de inquietud, de alegría o de quebranto…
Hoy viene a mí, como frecuentemente,
un hecho que me duele al recordarlo
y pone siempre en mi garganta un nudo
y humedece mis ojos con el llanto.
Mi hijo mayor, entonces muy pequeño,
que apenas contaría los siete años,
jugaba con un grupo de chiquillos,
de su edad, más o menos.Un muchacho
cogiendo tierra y agua de una fuente
moldeó una pelota con sus manos
y tirola con furia a aquellos chicos,
incapaces de hacerle ningún daño,
al tiempo que insolente se reía
y burlábase de ellos descarado.
¡Lucha de clases trágica y humana
que hace olvidar, que, al fin, somos hermanos¡
Procuré reprenderle con dulzura,
mi indignación, valiente, dominando;
mas ,volvióse hacia mí, me hizo una mueca
y me insultó diabólico y sarcástico.
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En pie el pequeño, rojo de coraje,
avanzó lentamente hacia el muchacho,
que doblaba su edad y su estatura
y con puños y dientes apretados,
gallarda la actitud, con valentía,
le espetó, cuando sólo estaba a un paso,
esta frase, que aun lléname de orgullo:
“Es mi madre ¿te enteras? ¿quieres algo?”
¿Preví la lucha desigual, insólita?...
¿Tuve miedo, tal vez? ¡No se explicarlo¡
Llamé al pequeño, le empujé hacia casa,
al tiempo que le dije con enfado:
“¡Déjate de bravatas monigote¡”
y la noble actitud se vino abajo…
Su valor, su arrogancia defendiéndome
frustráronse al momento, y ,el muchacho…
¡Ay, aun hieren mis oidos sus burletas¡
mientras el niño con los ojos bajos,
iba delante en actitud humilde,
la barbilla en el pecho, avergonzado.
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A los padres también, en ocasiones,
deberían los hijos castigarnos…
Yo, en aquellos momentos, merecía
¡un fuerte y doloroso palmetazo¡
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Eladia M-E.A.
(mi madre)

11 comentarios:

maria jesus dijo...

¡Que bien escribía tu madre!

Le pudo más el deseo de protección. Yo hubiera hecho lo mismo

Oréadas dijo...

Que bien relatado, y cuanta razón tiene tu madre.
Los padres, como humanos que somos tenemos errores. Besitos Terly

Terly dijo...

María Jesús:
Amiga mía, ahora que yo soy padre y también abuelo, creo que hubiera actuado de igual manera.
Gracias por tu visita y un beso.

Terly dijo...

Oréadas:
Estimada Xary, creo que la forma en que actuó fue la correcta, lo que no quita para que te deje un resquemor en el alma.
Besos tambien para ti.

Militos dijo...

Precioso relato en rima, ya sabes como admiro a tu madre, terly.
Seguro que el pequeño olvidaría aquel incidente, pero las madres siempre, siempre recordamos nuestras meteduras de pata, aunque aplaudo su actitud.

Un beso

Juan José Romero M-E. dijo...

Militos:
Tienes razón, querida amiga, el pequeño, que hoy tendría 83 años si no se lo hubuera llevado la señora de la guadaña hace cuatro, nunca recordó esa escena, pero como se ve en estos versos, su madre (la mía) nunca lo olvidó
Un beso

Rosa dijo...

Precioso Terly. Me ha conmovido por su contenido y por ser un relato de su madre, tu madre y muchas madres.

Un beso

Terly dijo...

Rosa:
Gracias, querida amiga, como has podido ver, son sentimientos expresados en versos que a mí, como hijo suyo y padre de mis hijas, me llegan profundamente.
Un beso

Marina-Emer dijo...

querido Terly ...maravillosos versos los de tu madre ,que lección más hermosa madre e hijo.
gracias Juan por tus cariñosas letras en mi poema del mar.
un cariño para ti con un abrazo y un beso .
gracias por ser mi amigo
Marina

Urdanautorum dijo...

Muy bonito, Terly.
Si no lo mismo, acciones con los hijos que nos han producido cierto remordimiento, creo que no se salva madre o padre.
Mi hijo, ya con el carnet de padre, me recordó que cuando jugaba conmigo a pistolas yo le advertía que él siempre debía ser el bueno. Yo no me acordaba, en cambio sí recuerdo otras tonterías que, como tu madre, merecería que mis hijos me hubieran castigado.
Un fuerte abrazo.

Mercedes dijo...

Precioso canto a la amistad, y el poema de Doña Eladia, tu madre un lujo, este no lo había leído. Felicidades y gracias por compartirlo. Abrazos siempre.