6 mar. 2012

LA MUERTE

Autor:
Pedro Romero Mendoza
(mi padre)
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LA MUERTE
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El cendal de la niebla me envolvía
como sutil sudario;
que la muerte, por mucho que la espante,
la tengo siempre al lado.

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Dichosos los que viven
lejos de este espantajo,
llena de luz la mente
y el corazón en alto.
Yo vivo porque vivo,
mas sin saber lo que hago,
como un sueño o una sombra;
sumido en el arcano
de un mundo sin cordura
por el azar guiado.
¡Qué grande es mi tristeza!
¡Que enorme mi quebranto!
La muerte no se asusta
por mi ademán airado
e impasible prepara
el golpe de su mano.
De tal poder cautivo,
tan solo de él esclavo
y a la espera tremenda
de su terrible fallo.
No es otro mi destino
cual el ajenjo amargo.
El dolor y la angustia
en mi pecho clavados
y la dicha, si llega,
más breve que un relámpago.
He aquí la triste historia
de un ser desventurado.

El cendal de la niebla me envolvía
como sutil sudario,
que la muerte, por mucho que la espante,
la tengo siempre al lado.
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Pedro Romero Mendoza
(mi padre)
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6 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

súper bonito, he mirado al cielo para dar gracias a tu padre por este regalo.
un besote grande
Ahhhhhhhhhhhh, ha vuelto tu amiga la Lola

Urdanautorum dijo...

Bonita y profunda poesía amigo Terly.
Me ha hecho recapacitar: estoy por las nubes de colesterol y demás familia y me voy a tomar unos vinos con los amiguetes pescadores a ver quien la dice más gorda (la mentira sobre el tamaño del calamar).
Un abrazo

Terly dijo...

Mª Ángesles Cantalapiedra:
Gracias por tu visita, tu cariñoso comentario y por esa mirada al cielo que seguro mi padre habrá agradecido.
Besos para ti y para Lola. Por cierto, no la dejes que adelgace que está muy bien como está.

Terly dijo...

Uedanautorum:
Jajaja.... me recuerdas a la mentira del cazador cuando se pasa por el mercado para comprar la liebre más grande que haya en la parada con el fin de hacerse la foto.
Lo de los vinitos no está nada mal, con éllos y unas buenas lonchas de jamón serrano 5J se combate de maravillas el colesterol.
Un abrazo, navegante.

carmen jiménez dijo...

¡Qué de rostros tiene la muerte! Justo acababa de escribir un poema a los ojos de la muerte. Eso sí, cerrados ya.
Tu poema está vivo!
Un abrazo.

Terly dijo...

Carmen Jimenez:
Mi muy apreciada amiga, ya lo decía bien mi padre, que por mucho que la espantaba la tenía siempre al lado, hasta que se lo llevó.
Espdero que esos ojos de los que tú me hablas, no te cautiven.
Besos.