7 oct. 2012

MI HIJO Y YO

Autora:
Eladia Montesino-Espartero Averly
(mi madre)




MI HIJO Y YO
A Pedro Luis (El mayor de mis hijos)

En el viejo rincón de los recuerdos,
a veces ¡tan lejanos, tan lejanos¡
de pronto se abre paso hacia el presente
uno de entre ellos que adelanta rápido
y nos trae un sentir de aquel entonces;
momentos de ilusión o de entusiasmo,
de cariño, de gozo, de ternura,
de inquietud, de alegría o de quebranto…
Hoy viene a mí, como frecuentemente,
un hecho que me duele al recordarlo
y pone siempre en mi garganta un nudo
y humedece mis ojos con el llanto.

Mi hijo mayor, entonces muy pequeño,
que apenas contaría los siete años,
jugaba con un grupo de chiquillos,
de su edad, más o menos.Un muchacho
cogiendo tierra y agua de una fuente
moldeó una pelota con sus manos
y tiróla con furia a aquellos chicos,
incapaces de hacerle ningún daño,
al tiempo que insolente se reía
y burlábase de ellos descarado.
¡Lucha de clases trágica y humana
que hace olvidar, que, al fin, somos hermanos¡
Procuré reprenderle con dulzura,
mi indignación, valiente, dominando;
mas ,volvióse hacia mí, me hizo una mueca
y me insultó diabólico y sarcástico.
.
En pie el pequeño, rojo de coraje,
avanzó lentamente hacia el muchacho,
que doblaba su edad y su estatura
y con puños y dientes apretados,
gallarda la actitud, con valentía,
le espetó, cuando sólo estaba a un paso,
esta frase, que aun lléname de orgullo:
“Es mi madre ¿te enteras? ¿quieres algo?”
¿Preví la lucha desigual, insólita?...
¿Tuve miedo, tal vez? ¡No se explicarlo¡
Llamé al pequeño, le empujé hacia casa,
al tiempo que le dije con enfado:
“¡Déjate de bravatas monigote¡”
y la noble actitud se vino abajo…
Su valor, su arrogancia defendiéndome
frustráronse al momento, y ,el muchacho…
¡Ay, aun hieren mis oídos sus burletas¡
mientras el niño con los ojos bajos,
iba delante en actitud humilde,
la barbilla en el pecho, avergonzado.
.
A los padres también, en ocasiones,
deberían los hijos castigarnos…
Yo, en aquellos momentos, merecía
¡un fuerte y doloroso palmetazo¡

Eladia Montesino.Espartero
(mi madre)




12 comentarios:

María Bote dijo...

Qué bello, ejemplar y entrañable poema, el de tu madre, Amigo Terly.

Gracias por compartirlo.

Besos. María

Terly dijo...

María Bote:
Tenía una ternura y una sensibilidad que siempre aflora en sus versos.
Gracias por tu, como siempre, afectuoso comentario.
Un beso.

ARCENDO dijo...

Querido Terly, disculpame por favor, si no paso tanto como debería por este santo lugar.., que es tu blog. Hoy paso de nuevo, para nutrirme de tus versos y para agradecerte MUY EMOCIONADO, los que has dejado en mi HOJA. Es una oración preciosa que voy a conservar siempre y rezar muy a menudo. ¡Tienes mucho dentro, amigo mio!, gracias por compartir TODO el cielo que tienes en tu alma. ABRAZOS

Terly dijo...

Arcendo:
Junto con Militos, fuiste de los primeros amigos que coseche en este mundo blogosférico, eres sabedor de lo mucho que te aprecio y te deseo de todo corazón el mayor de los éxitos en esta nueva etapa curativa.
Un anbrazo.

torrelodones taci dijo...

Querido amigo Juan José: Una gran mujer. Una gran familia ilustrada y sensible. Felicidades. Un abrazo siempre.

Terly dijo...

TACI:
Amigo Rafael; te correspondo con el mismo afecto y con otro abrazo.

Narci M. Ventanas dijo...

Bellos versos los de tu madre, Terly. Es cierto que los padres necesitan castigo a veces, pero en el fondo, casi siempre tienen parte de razón, y en este caso, tu madre, por muy halagada que se sintiera, el temor de que le ocurriese una desgracia a su hijo pesaba más en su corazón.

Besos

Terly dijo...

Narci:
Sin duda tienes toda la razón en cuanto dices, pero a ella siempre le remordió la conciencia aquello de "déjate de bravatas, monigote"
La historia sucedió en el "Paseo de Cánovas"
Un beso, querida amiga.

Narci M. Ventanas dijo...

Pues seguro que cada vez que pasee por Cánovas, especialmente cerca de los parquecitos, me acordaré de tu madre y de su hijo mayor, por cierto ¿eras tú?

Besos

Terly dijo...

Nrci:
No, querida paisana, yo soy el menor de seis, es decir, "el benjamín" jajaja...
Besos.

JUAN dijo...

Entrañable poema, Terly.Yo creo que tu madre hizo bien.Os educaba para vivir en sociedad, respetando a los demás. Es cierto que a algunos padres deberían castigarlos, pero no por reprender a sus hijos cuando lo merecen, sino por no educarlos convenientemente. En este caso, a los padres del niño que arrojaba bolas de barro, por no enseñarles en casa que esas cosas pueden causar daños.
Un placer visitar tu blog. Abrazos.

Terly dijo...

JUAN:
Como siempre es un placer verte por este rincón tan familiar.
Estoy de acuerdo con tu comentario y así lo debió ver también mi madre, pero ello no le quitó el resquemor de que quizás podía haberlo hecho de otra manera más dulce ya que ella era la dulzura personificada.
Un abrazo.