19 jun. 2008

CURRICULUM VITAE


Nací en la ciudad monumental de Cáceres, un año antes de su bombardeo por la aviación republicana con botes de tomate rellenos de un explosivo de fabricación rusa, absolutamente secreto.
Me tragué la posguerra, el racionamiento, el gasógeno, el brasero de picón, el estraperlo, el hambre, la maquilera y los sabañones. Vestí pantalón de pana corto y de tirante cruzado, el bombacho, la franela de Alcoy, el calcetín con tomates, el calzoncillo de tela de saco maquilero, la alpargata de esparto, la bota con tachuelas y protectores de acero de Vitoria.
Comí la tortilla de gluten, la tapioca en sopa, el pan integral - el verdadero de cebada- las lentejas con chinatos, el higo paso, la bellota al natural, el aceite de ricino fortalecedor y el fósforo Ferrero. Me sobrealimenté con leche de vaca bautizada y “edulcorada” con sal. Gocé las delicias del “café” de cebada tostada, producto natural de nuestros campos extremeños.
Recibí de frailes y curas cordonazos y correazos - de fácil comprensión, pero muy dolorosos -alpargatazos de mi amada progenitora con técnicas australianas de “boomerang” y capones fraternales de “chichón” y perra gorda. Fumé cigarrillos de anís, lié tabaco de petaca de libra gibraltareña en papel de estraza y “zis-zag”, Ideales con estaca y Caldo de Gallina cancerígenos de solemnidad.
Estudié mi “carrera de obstáculos” para Capitán de la Marina Mercante y tuve que emigrar para poder ejercer mi profesión, permaneciendo alejado de mi patria querida tres lustros, en lucha desigual contra la mar y los elementos, ayudando desde el extranjero al estado español -para equilibrar su balanza de pagos- con mis sueldos en divisas, eufemísticamente llamados “remesas”, por quienes nos “echaban” de España.
Cuando termina mi exilio y gozo de mi trabajo en Barcelona como Inspector de fletes marítimos, me coge la inmersión lingüística del Honorable Pujol, lanzo por la borda mis veintidós años de experiencia profesional huyendo de la manipulación de mis hijos en la escuela y pico cabos.
Finalmente, y luego de veinticinco años ausente de mi amada Extremadura, trato de encontrar en sus caminos mi pasado, pero los caminos se han borrado o ya no existen y la jubilación es incierta según anuncia el señor Solbes por segunda vez.
¡Viva España¡


Mi hermano Pablo R.M-E

6 comentarios:

Aguijón dijo...

Me ha encantado el relato de tu hermano.
bonitas vivencias.
Un abrazo,

Militos dijo...

Terly: dile a tu hermano que todo lo que cuenta, y lo cuenta tan extraordinariamente bien, me suena demasiado. ¿No me habrá copiado?. Lo único que no menciona es mi balcón, claro que eso fue algo más tarde.
Besos

Pedro dijo...

Ya solo falta el comentario (que me han hecho más de una vez) de que a los jubilados nos mantienen los que están trabajando...
¡Pero sí, me suenan esas cosas que cuenta tu hermano Pablo, me suenan casi todas...!

Terly dijo...

Pedro: son vivencias auténticas sin nada de fantasía.
Un abrazo

Natalia Pastor dijo...

Un relato fantástico,Terly:vivencias auténticas,puras e intransferibles.

Terly dijo...

Agradezco a todos vuestros comentarios. Mi hermano ha explicado con meridiana claridad lo que fueron para nosotros los años de la posguerra, las dificultades que pasamos y también lo que significó para él tener que emigrar a barcos extranjeros para poder ejercer su profesión y sobre todo lo duro que fue tener que emigrar en su propia patria para evitar el lavado de cerebro de sus hijos.
Gracias a todos y un abrazo.