14 may. 2008

SONETO A UN PAYASO

Autor: Terly


En nuestras vidas existen muchas veces situaciones
en las que a pesar de ser incómodas, desagradables, o sumamente tristes, nos vemos obligados a aceptarlas apretando fuertemente los dientes y caminando hacia adelante, incluso esbozando una sonrisa en nuestros labios, tratando de dar la sensación de que nada ha sucedido.
Estas situaciones suelen ser frecuentes en todo tipo de personas y escenarios. Pensemos, por un momento, en nuestro entorno más cercano. Cuántas veces, después de una fuerte discusión con nuestro cónyuge o nuestros hijos, nos vemos obligados a zanjar la situación, en aras de una armonía familiar, con una broma o simplemente con una sonrisa en nuestros labios a pesar de que estemos profundamente dolidos.
También en nuestro entorno laboral se presentan ocasiones en las que debemos aceptar las órdenes dadas por nuestros superiores aún cuando estemos en total desacuerdo con ellas, o situaciones en las que a pesar de no ser de nuestro agrado debamos recibirlas con la mejor de nuestras sonrisas. ¿La obediencia debida? ¿El imperativo categórico en algunas ocasiones? Sí, posiblemente sí, pero en cualquier caso aceptadas con una sonrisa en los labios por más que ello nos cueste.
Pero mucho más doloroso es aún cuando después de una enorme tragedia familiar, determinados entrenadores de fútbol, tras el fallecimiento de su padre e incluso de uno de sus hijos, el mismo día de su muerte deben estar en el campo sentados en el banquillo con el fin de asistir a su equipo para cumplir de este modo con el deber de los compromisos contraídos.
Una de estas situaciones emblemáticas es la del payaso. Para él y para todas estas personas, a modo de pequeño homenaje, va dirigido hoy mi humilde soneto.


SONETO A UN PAYASO

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Con peluca de rizos colorada,
con chaqueta de gran botonadura,
amor y pinceladas de ternura,
alegra a la inocente muchachada.


Pinta de colorines su fachada,
engrandece su boca sin mesura
y oculta con su risa la amargura
de una vida maltrecha y desgarrada.

Se funden con sus largas camisolas,
la chanza, cuchufleta, y la chacota,
aunque en silencio y triste llore a solas.

Nadie sabe que tras su narizota,
sus mágicas piruetas y cabriolas,
esconde el gran dolor de un alma rota.
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JJRME (Terly)
Copyright, Terly ©
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11 comentarios:

Álianar dijo...

Precioso soneto y qué cierto es, cuántas veces nos cubrimos con una hermosa máscara risueña nuestros enrojecidos ojos y nuestro dolorido corazón a favor de los que nos rodean...
Cuánta fortaleza y voluntad se esconde tras los valerosos payasos.

Shikilla dijo...

Tantas situaciones que obligan a sonreir para que no sufran otros, para dar fuerzas a los que están al lado, para quitar hierro a un asunto demasiado delicado.

La sonrisa muchas veces cumple la misión de engañar a los ojos, porque donde está la verdad, siempre, es en la mirada, ahí no puedes nunca engañar.

Precioso poema por su simbología y por la reflexión que trae aparejada.

Clave de Sol dijo...

Terly, te has vuelto a superar. Este soneto refleja toda la tristeza interior... y toda la alegría que se transmite al exterior...disimulando nuestra tristeza....para que los otros no la sufran. Es precioso...y tan real como la vida misma.

ARCENDO dijo...

Bonito verso y certeras reflexiones. A veces hay que tirar hacia delante sólo con la fé, tirando del carro, sólo porque hay que hacerlo, sin preguntar por qué; hay momentos de oscuridad, situaciones dificiles en los que no se encuentran explicaciones. Solo son pruebas. Si seguimos tirando PORQUE HAY QUE HACERLO, al final todo es otra vez luminoso y alegre. Pero eso exige fé, para creer sin ver, Constancia en nuestros actos y Amor, que lleva a través del roce diario con nuestro Salvador. Son en esos momentos oscuros, cuando si nos hemos preparado bien, casi por inercia, Él empuja fuerte a nuestro lado para salir del tunel.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola Terly:
Tu reflexión me ha ayudado a resolver un problema hoy.
Gracias
SIMBAD

Pedro dijo...

Precioso soneto Terly y real como la vida misma.
Lástima del sentido peyorativo que se le da al nombre de tan maravillosa profesión...
¡Yo me he sentido payaso muchas veces!
Un abrazo amigo.

Aguijón dijo...

Me ha gustado.
Quisiera saber que cara tienen en Genova 13... pero no me estan haciendo ninguna gracias ultimamente.
saludos,

Natalia Pastor dijo...

Un soneto maarvilloso,Terly.
Hay tantas circunstancias cotidianasq ue te obligan mantener una sonrisa, para que los seres queridos no sufran,y que sea una medicina, un alivio para los que sufren.

icue dijo...

Que bonito el soneto al payaso, me hace pensar en la grandeza de estas personas, que a veces hacen reir, infunden alegria, cuando quizás en su interior están llorando, es una forma de ser generosos.
Un abrazo

Militos dijo...

Terly: muy bonito soneto,ojalá todos hiciéramos el payaso un poco cada ´dia para hacer felices a los demás.
Y eso que hoy es un día triste por el triste atentado de ETA.
Saludos

Terly dijo...

Álianar:
Siempre tuve admiración por ellos, creo que están hechos con la masa con la que se confecciona el Pan de Ángel.

Shikilla:
No sé por qué se me da que tu tienes una sonrisa fácil para hacer felices a los demás...¿Qué dice el merenguito? A propósito, felicidades por el "Atleti"

Clave de Sol:
Tu nombre ya de por sí es bonito, no me extraña que con esa sencillez tuya veas también bonito cuanto te rodea.

Arcendo:
¡Cómo me maravilla tu positividad!
Seguro de que debes ser muy feliz por aquello de que "quién a buen árbol se arrima"...

Simbad:
Me alegro de haberte ayudado en tu problema. ¿No se te estaría hundiendo el barco?...

Pedro:
¡Qué suerte la tuya de haberte sentido payaso algunas veces! Como tú dices es una maravillosa profesión.
Yo, la mayor parte de las veces lo soy (pero en sentido peyorativo)

Aguijón:
En Génova 13, sí que los hay pero la mayor parte de las veces en vez de hacernos reír, nos hacen llorar.

Natalia Pastor:
Igual que le digo a Shikilla.
No creo que a ti te obligue nadie a sonreír, me da la impresión de que no haces ningún esfuerzo para hacer felices a los demás.

Icue:
Ya lo creo que son generosos. No es nada fácil disfrazarse de felices y alegres cuando probablemente estén sumidos en la tristeza. Nadie es siempre alegre y el payaso al menos siempre lo aparenta.

Militos:
Si es para hacer felices a los demás, a lo de hacer el payaso yo me apunto. ¿Hay mayor felicidad
que la de aquellos que hacen felices a los demás?
Que lo del payaso de hoy haya coincidido con este día tan triste, no estaba previsto. Publiqué mi entrada a las 12,10 de ayer por la noche cuando aún no había sucedido nada.
Voy a intentar compensarlo con mi entrada de mañana.

Un abrazo para todos y gracias por estar tan cerca de mí.