19 may. 2008

TU DESPACHO

Como ya dije en uno de mis post anteriores, mi padre, perdió la vida en un accidente de automóvil. Perder a un ser querido siempre es extremadamente duro, pero si además se pierde en circunstancias tan trágicas y después de haberse debatido entre la vida y la muerte durante doce terribles días, si cabe, aún se hace más doloroso.
Aquí, en este nuevo poema de mi madre, se refleja una vez más el inmenso dolor que le produjo el fallecimiento de mi padre y el impacto que en su alma le dejó su muerte. Nunca mi madre estuvo sola. Los hijos y toda su familia la estuvimos arropando siempre con verdadero cariño, pero,... una vez que nosotros ya éramos mayores, todos habíamos formado ya nuestra propia familia, imagino la soledad que a pesar de todo debió sentir siempre dentro de su alma.
Y sin más dilaciones, aquí, su poesía.

TU DESPACHO
A Pedro


Desde que tú te fuiste para siempre,
cerrada está la puerta del despacho,
cuyo cristal labrado se trasluce
y me hace ver la tenue luz, si paso.
¡Claridad misteriosa que ilumina
los amados recuerdos de aquel cuarto!
A veces es la luna, que derrama
su dulce claridad; otras, los astros.
Yo sigo en los afanes de mi casa
de un lado a otro, sin buscar descanso,
y a veces se me antoja que estás dentro,
sentado ante tu mesa de despacho,
leyendo sin cesar “hermosos libros
que llenan de dulzor y de veneno el ánimo”,
pero al abrir la puerta lentamente,
con temor de turbarte en tu trabajo,
me encuentro tu sillón siempre vacío
y las blancas cuartillas en descanso.
¡Por siempre blancas! Palidez de muerte,
sin sentir la caricia de tu mano,
que escribía ¡ay! los bellos pensamientos,
que tu alma y tu saber le iban dictando.
Duermen los libros en sus anaqueles
sin que nadie se atreva a profanarlos,
esos libros tan tuyos, tan queridos,
esos buenos amigos que has dejado.
¡Qué espantosa quietud y qué silencio
la muerte imprime a cuanto encuentra al paso!
***
Un nudo se me pone en la garganta
y cierro temblorosa, tu despacho…
¡No debí abrir, jamás, aquella puerta,
que no me permitió seguir soñando!
Mi madre Eladia M-E A

10 comentarios:

Shikilla dijo...

De la extraordinaria sensibilidad de tu madre, que se refleja en sus poemas, ya he hablado aqui, ahora pienso cómo ha de sentirse uno cuando el ser que amas, el que ha compartido tu vida y tus sueños, tu camino, el pasado y un presente, siempre demasiado corto, de pronto ves que no estará en tu futuro.

Aunque, por las palabras derramadas en el poema, creo que siempre tus padres estuvieron juntos, las almas no entienden de distancias, aunque ésta la marque la muerte.

Un abrazo, Terly

Aguijón dijo...

que bonito. Me ha gustado mucho. Se nota como le echaba de menos.
saludos,

ARCENDO dijo...

Ya le dí entrada al meme... Saludos.

pdta. Gran post, bonito poema, me lo guardo ....

icue dijo...

este poeme habla de sensibilidad de un alma sana y amorosa, que Dios la bendiga.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Terly:
A mi sí que se me ha puesto un nudo en la garganta al leer esta poesía.
Un saludo
RR

LUIS AMÉZAGA dijo...

Pues eso.

Eureka dijo...

Terly, me he quedado boquiabierta, y comprendo bien de dónde has heredado las maneras.

La tragedia aparece cuando menos te lo esperas y los seres humanos nos forjamos a fuerza de dolor y de golpes, ¿qué haríamos si no tuviéramos las palabras para expresar el desconsuelo?

Gracias por este blog y felicidades.

Pedro dijo...

¿Qué gran pareja tenían que formar...!
Esta tarde he estado leyendo unos poemas de tu padre, ahora leo a tu madre y veo como se compenetraban en fondo y estilo.
Un abrazo.

Militos dijo...

"Quietud y silencio", pero todo el poema habla de que ella sabía muy bien que el amor no se acaba con la muerte.
Si que os han dejado un tesoro de herencia.
Enhorabuena!
Y gracias por tu generosidad al repartirla con nosotros

Terly dijo...

Shikilla:
Bello y certero comentario. Yo también opino que cuando el amor existe de verdad, no hay distancia que los separe, ni la propia muerte.

Aguijón:
Sí que le echó de menos. Le sobrevivió treinta años y siguió escribiendo siempre pensando en él.

Arcendo:
Gracias por conservarlo.

Icue:
Gracias por tu deseo de bendición.
Te recuerdo que las oraciones siempre llegan a Dios.

Anónimo RR.
Ya somos dos.

Luis:
Escueto, pero creo que quieres decir que no debió abrir la puerta.

Eureka:
Me encanta verte por aquí porque prestigias mi blog. Afortunadamente siempre nos queda la palabra para expresar nuestros sentimiento. Acuérdate de ésto para no dejar de expresarlos.

Pedro:
Tú vas por delante, ahora me sacas ventaja. Un abrazo.

Militos:
La mejor herencia que los padres podemos dejar a nuestros hijos, son los buenos principios y mis padres, afortunadamente nos los dejaron inmejorables. Ojala nosotros pudiésemos estar a su altura.

Un fuerte abrazo a todos.