13 abr. 2008

EL BARCO DE PLATA (2ª Parte)



Mi madre tenía, a pesar de su edad, una cabeza magnífica. Su última poesía la escribió después de haber cumplido ya los 100 años. Las rodillas no le acompañaban y como tenía problemas de movilidad, lo hacía en silla de ruedas, pero su cabeza sin embargo era un portento. Era muy aficionada a resolver crucigramas, nos pedía libritos siempre de la máxima dificultad y se los bebía como agua. Un día, estando en casa de una de mis hermanas y después de haber hecho una comida, sobria en cuanto a su dificultad digestiva, pero no escasa, tenía un buenísimo apetito, le pidió a mi hermana que la acompañara para, como todos los días solía hacer, reposar unas dos horitas en la cama. Se sentó en el borde de ésta, apoyó la cabeza sobre la almohada y se quedó dormida para siempre. Le faltaban unos días para cumplir los 102 años.
Nunca puede uno alegrarse de la muerte de una madre, pero lo que si me pareció maravilloso, es que terminara su vida sin el más mínimo sufrimiento. Aquel mismo día, entre las lágrimas, lógicas de quien acaba de perder a un ser querido, escribí los versos que podéis leer a continuación.




EL BARCO DE PLATA
(2ª Parte)


Instalado en el dolor por la muerte
de mi madre, E.M-E.A

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Después de largo navegar
hoy llegaste a tu destino
y has dejado estelas blancas
que me marcan el camino,

estelas de plata y cristal
sobre mar embravecido,
espléndidas, luminosas
y de brillos infinitos.

Que sepa seguir tu rastro
a Dios con fervor le pido
y que la fe que me dejas
por siempre viaje conmigo.
Terly
Copyright, Terly ©

7 comentarios:

Aguijón dijo...

Que envidia me dan dos cosas; el amor tuyo por tu madre, expresado en parte en las letras, puesto que no todo se puede expresar y, por otro lado, esa muerte.
Ya me gustaría a mí morirme en la siesta.
Me gustaría conocer bien a tu madre, a ver si el día de mañana la conozco y le pido que me cuente cosas, con 102 años seguro que tiene mucho que contar.
abrazos,

Pedro dijo...

A mí también me gustaría que cuando me llegue la hora, sea de una forma tan tranquila...
¡Precioso poema Terly!
Felices vacaciones y un abrazo.

Anónimo dijo...

Imagino que desde el otro mundo, se sentirá muy orgullosa de un hijo que es capaz de expresar de forma tan bella sus sentimientos hacia ella. Si yo tuviera un hermano así...
Gracias por la lección
SIMBAD

Tía Pi dijo...

Yo la conocí... era una caja de sorpresas... llena de historias sobre su vida que espero no olvidar...siempre con una palabra agradable y una sonrisa en los labios...con un amor total a su familia.
Me alegro de haber tenido la suerte de conocer a mi abuela...

Shikilla dijo...

Veo que has vuelto, por el comentario que has dejado en mi blog, este poema tan sentido ya lo había leído y creí que te lo había comentado pero quizás no salió el comentario que hice.

Es igual, te lo digo ahora, me parece precioso, sentido y que concentras en esos versos todo el amor y la admiración hacia tu madre.

Si te dejó, como dices, la fe para seguir esa estela de plata como el barco, te dejó una gran herencia.

No pude conocer a mis abuelos y, sin embargo, por todo lo que mis padres hablan de ellos y con el amor que lo dicen, es como si los hubiera conocido.

Un abrazo

Shara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Álianar dijo...

Yo también tube el placer de conocerla y si escribo poesia en mis ratos libres es en gran parte gracias a su maravillosa influencia como mi "super abuela".
Precioso poema Terly, me encantan tus versos ^^