10 abr. 2008

MIS CAMPOS DE EXTREMADURA


MIS CAMPOS DE EXTREMADURA

Uno de mis hermanos tiene una finca preciosa en los aledaños de Guadalupe (Cáceres), rodeada de montañas, en un valle verde lleno de encinas, alcornoques, jaras, brezos, y otros arbustos que me tienen cautiva el alma
Por la finca pasa un riachuelo, atravesándola toda ella, en donde hemos llegado a ver nutrias. (Lo de riachuelo lo digo sin que éste se entere pues según haya sido el invierno puede llegar a parecer el Amazonas) Pero no son las nutrias las que más me llaman la atención sino todos los animales de caza que allí se acercan para beber. Magníficos ciervos, con unas cornamentas como árboles de grandes, corzos, jabalíes, a veces con sus javatillos, zorros y otros muchos animales a los que en muchas ocasiones esperamos a la caída de la tarde para, escondidos entre los matorrales, fotografiarlos o recrearnos con su presencia.
Tiene casa y piscina y acudir en verano a visitarlos significa disfrutar de unas vacaciones que no se podrían pagar con dinero.
Una de las cosas que allí más me impresiona es contemplar el firmamento por la noche tumbado en una hamaca y amenizado por el “cri…cri…” de los grillos a los que, sin duda alguna, le hubiera gustado dirigir en su concierto al mismísimo Herbert von Karajan.
Nunca en mi vida he visto tantas estrellas y con tanto brillo. Da la sensación de que puedes tocarlas con los dedos y acariciar las constelaciones con la palma de la mano.
Existe cerca de la finca un pueblecito que me tiene cautivado por lo extremeño de sus casas y lo singular de sus habitantes. Este pueblecito se llama ALIA. Pertenece a la provincia de Cáceres y se encuentra situado muy cerca de Guadalupe.
Todo este relato lo he comenzado como cabecera de unos versos que quería escribir sobre este pueblecito pero como ya se me ha hecho tarde y me he extendido demasiado, los versos los dejaremos para mañana.

6 comentarios:

Aguijón dijo...

Menudos recuerdos debes tener. Eso que cuentas es bien bonito. Por tu explicación parece más bien tratarse de cualquier zona del norte de Europa. Parece zona bien verde a pesar de estar en el sur de Europa,

Pedro dijo...

¡Pero eso Terly, no es vida...!
¡Es vidorra...!

Terly querido amigo,
te invito a comer manzanas,
están recién asaditas,
acabo de prepararlas.

Vente corre que te corre,
¡corre, que se me termina
una botella de brandy
que tengo "pa" la cocina.

Porque chupito a chupito,
he cogido una tajada
con la excusa culinaria
y no queda casi nada.

Terly dijo...

Ojo Pedro, ten cuidado
cuidado con los controles
que la Guardia Civil, tú sabes,
no se anda con ...........

(vuelvo a tener problemas. A pesar de tu ecuación, no me sale la palabra.)

RAMBITO dijo...

¿Qué tendrá Extremadura?
¿serán sus encinares?
¿será su agua pura?
¿serán sus olivares?

¿Qué será lo que tiene
que al dejarla en mi andar
mi sangre va y viene
y me llega a emocionar?

Bienvenido Terly
Un abrazo
Rambito

Anónimo dijo...

Bueno Terly, me has tocado mi fibra "bellotera" ahí va mi colaboración sobre mi tierra extremeña:

VOLVER

Cual hijo pródigo de su casa ausente,
torno de mis lejanías a encontrarte,
añorada y amada tras tanto tiempo,
cansado, envejecido, derrotado y triste.

En mi deambular por los mundos,
vi tu impronta en cada continente
y las que tras de sí dejaron,
los hombres que a España diste.

Mi juventud quemé sobre una quilla,
siguiendo mil rumbos por los mares,
alejándome del pardo verdor de mis lares
y sufriendo la orfandad del que huye.

En la infausta soledad de mis soledades,
soñé contigo tantas y tantas veces,
viendo en los faros de mi loca vida,
las pétreas torres de tus montes.

En las noches negras de estrellas rutilantes
y cabalgando sobre olas de colores,
el terral traía hasta mi barco,
tus brisas de jaras, tomillo y flores.

De mi incierta y errante vida,
retorno a ti siempre enamorado
y en la esperanza de mi fe perdida,
en tus caminos hoy, encuentro mi pasado.
SIMBAD

Gracias por permitirme esta aportación,
que no es verso, ni es poesía, tan solo prosa barata.

Terly dijo...

A Rambito y Simbad:

Debéis perdonarme, extremeños de pro,
que por inepto hasta hoy no os haya leído,
las entradas van tan de corrido
que las antiguas he abandonado, perdón.

A Extremadura amáis como yo la venero,
por sus montañas y campos floridos.
tierra donde yo tuve mi nido
y a donde pronto regresar espero.

Describís la tierra por nos amada
con sabia y equilibrada armonía
¡Ay bendita tierra, siempre adorada!

Vivo tiempo ha en lejana morada
y lo sufro con callada agonía,
pero siempre te llevo abrazada.