7 abr. 2008

ROMANCE DE LA MIERDA

ROMANCE DE LA MIERDA
De Pedro Romero Mendoza

¡Ay que ver la que se armó!
El pecado Original.
¿De quién fue la culpa, de Eva?
¿Acaso la tuvo Adán.?
Una y otro la tuvieron,
parece lo natural
pues de haberse dominado
no hubiera ocurrido “na”
Vaya herencia que tuvimos
¡pardiez! tú y yo y los demás,
pues el barro se hizo cieno,
en el alma entróse el mal,
miseria, dolor y llanto
soberbia, orgullo, impiedad,
el corcel de la lujuria
en un galope triunfal
y al volver de cada esquina,
la sombra de Satanás
y aquí, sucinta la historia
de esta pobre humanidad.
Basurero, estercolero
y ciénaga y lodazal,
el odio el rencor la cólera
en oleada sin par
inundan nuestra conciencia
y nos tunden sin piedad.
El oro se torna cobre
como el brillante cristal.
Acabóse la alegría,
el amor el bien la paz,
en vez del orto, el crepúsculo
y yunque más bien que altar.
Secreción, arcada y vómito,
flujo, hiel, mucosidad,
atarjeas y cloacas
de un hedor descomunal
acribillan el espacio
con su existencialidad.
El eructo trepidante
de Heliogábalo al yantar,
supuraciones y pústulas
en vez de pan candeal,
una boñiga de vaca,
un mojicón caballar,
legañas, mocos y orines
por doquiera encontrarás,
en vez de esmeralda, esputo,
en vez de copa, orinal.
¡Qué lenguaje más bajuno
mas de que plasticidad!
El mundo es cosa muy fea
desde el comienzo al final
y todo lo que es muy feo
cerca está de la verdad.
Vertederos y sentinas
el aire perfumarán
con el hálito endiablado
de su materia fecal
y las atmósfera borracha
de hediondez tan singular
nos despoja, poco a poco,
de nuestra vitalidad.
Légamo, pobre carroña,
pus, excremento, ¿qué más?
un cementerio “in sepulto”
un manicomio, un penal.
mierda, mierda, mierda, mierda,
por delante y por detrás,
mierda, mierda, mierda, sí,
por toda la eternidad
y al proclamarlo se altera
mi vesícula biliar.
¡Oh! musas del Helicón,
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

Fraude, soborno y cohecho
los jueces perseguirán
bajo la toga impoluta
del ceño profesional,
inquisitivo y severo,
dura lex, duro ademán.
Asesinatos y robos
homicidio y falsedad,
toda la gama terrible
de un existir anormal.
La política ¡oh! lectores
no hay nada más ejemplar.
El arte de gobernarnos
unos a otros y en paz
¿y en paz? ¡ay! no fuera malo
mas de esa cuenta, el total,
es cifras tan astronómica
que quién la puede abonar.
El apetito político
nunca tuvo par igual,
Trimalción Apicio y Lúculo
no comían mucho más
que todos estos ideólogos
que nos quieren gobernar.
Los impuestos, los tributos,
las tasas, la propiedad.
Si todo de todos fuera
nada habría que pagar.
La propiedad es un robo
dijo Prudón años ha,
el Estado necesita
la ayuda de los demás
por muy austero que sea,
admirable austeridad,
mas ¡son tantos lo problemas
con que tiene que luchar!
¡Oh! musas del Helicón,
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

Y las canciones que cantan
sin voz, sin saber cantar,
¡qué letras y qué alaridos!
¡oh! Dios que excentricidad.
La trompeta, los timbales,
la guitarra, el rataplán
y uno que canta, que canta,
pero que canta muy mal.
¡Olés! que rajan feroces
nuestra sensibilidad
ñoñeces y naderías
de una languidez mortal
ayes, lamentos, quejidos
y no sé qué cosas más,
que estulta ramplonería,
que inspiración más vulgar,
que propaganda insufrible
en la prensa nacional
y la radio nos satura
de tanta mediocridad.
Manes de Chopin y Schumann,
de Beethoven y Mozart.
de Stravinski, Grieg y Schubert
de Borodin y de Bach,
para oíros, para admiraros,
¡cuánto tiempo hay que esperar!
quien espera, desespera,
dijo un pensador genial.
¡Oh musas del Helicón
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

La minifalda detecta
el secreto genital
y los novios se comportan
con suma procacidad,
se abrazan cuando no deben
y casados se odiarán.
¡Viva, viva, viva, viva!
nuestra espiritualidad,
con la mano sobre el pecho
lo atestiguo sin tardar.
El mundo tiene sus puertas
cerradas a la moral
y la vida se desliza
con vertiginosidad.
Frenemos, pues, o quien sabe
lo que nos sucederá.
¡Oh! musas del Helicón
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.


¿Y la propiedad urbana,
hay propiedad par igual?
¿Urbana digo? ¡qué encanto!
no hay peor urbanidad.
Fricción con el contratista,
con la Cámara oficial,
Hacienda, la Fiscalía,
la municipalidad,
el contrato, la fianza,
el inquilino ¿ideal?
sí, sí, que te crees tu eso,
de un carácter tan… tan… tan…
especial, endemoniado,
que es para echarse a temblar,
en resumen que detecto
tal clase de propiedad,
pero el colmo de los colmos
la llamada horizontal,
no hay propiedad más incómoda,
¡vaya horizontalidad!...
La horizontal siempre fue
signo de comodidad
pero en tal lecho señores
no se puede descansar.
La minuta del agente,
la escritura notarial,
los derechos del Registro,
la compañía del gas,
los servicios de agua y luz,
el ingreso mensual
en la cuenta que en el banco
abriera la sociedad
y ya pagado todo esto
se vuelve a la horizontal
¡oh! es la postura más cómoda
que se puede imaginar.
¡Viva… viva… viva… viva!...
nuestra horizontalidad
que también adoptan ¡cáspita!
los que llevan a enterrar,
pues que es el copropietario
sino un vivo artificial,
un vivo que ya se ha muerto
de tanto desesperar.
¡Oh! musas del Helicón
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.

¿Y el arte abstracto,
sin duda no es una mierda genial.
como la filosofía
de la irracionalidad?
Yo estimo que esta metralla
es como un pedo mental
detonante, clamoroso,
viril, espectacular.
¡Oh! pensadores egregios
de la sabia antigüedad,
qué diríais si observaseis
nuestro modo de pensar.
Tampoco vosotros disteis
con la severa verdad,
pero en cambio no lanzasteis
ningún pedo irracional.
Ahora, por el contrario,
la filosofía será
un burdo irracionalismo,
un exabrupto bestial.
A la razón jubilasteis
sin antes considerar
que es la aptitud más innoble
de todo ser racional
y embarcados en la nave
de la irracionalidad,
pensasteis haber resuelto
la cuestión fundamental.
La razón es un estorbo,
la lógica absurdidad,
que dos y dos no son cuatro
sino muchísimo más
o bien quizá un poco menos,
pero cuatro ni pensar
y partiendo de este axioma
os forjasteis lo demás
erigiendo el subconsciente
en un arbitro genial,
juez supremo, guía y meta
de toda empresa capaz.
¿Y las artes? ¡oh las artes!
qué desfachatez brutal
elefantiasis, bubones,
teratológica faz,
vísceras como arrancadas
de su sitio original,
protuberancias, esquirlas,
preñeces como jamás
se vieron en este mundo
y un sapo descomunal
hechizo de los hechizos
espectáculo sin par.
Todo es caca por doquier
y en enorme cantidad,
caca estética se entiende,
no del tubo intestinal.
Seres tripudos, deformes,
no sabemos de qué edad,
muslos y brazos comidos
por una lepra ancestral,
animales fabulosos
que se mueven sin parar
como si los hostigase
una mano criminal,
cielos oscuros, sombríos,
de una luz crepuscular
y un elefante que brama
a las hembras que se van
y todo ello en la anarquía
de un arte suprarreal.
Que no, lectores, que no
comparto esta fealdad,
las artes hay que subirlas
al pavés del ideal, que
la belleza es el ápice
de la espiritualidad
y quien no logra este fin
tan hermoso y tan cabal,
que se despida ipso facto
de la idea de triunfar.
Pero… ¿y la ciencia? ¡ah la ciencia!...
eso si que es de admirar,
donde se ponga un científico,
que se quiten los demás;
la cabezota electrónica
los trasplantes, el radar,
la energía de los átomos,
más el lobby intermundial,
¡qué sé yo! pero que rabia
que este derroche mental
bien mirado sólo sea
el fin de la humanidad.
La ciencia puesta al servicio
del demonio nada más
y esta visión entristece
a cualquier feliz mortal.
¡Oh! paradigmas gloriosos
de nuestra fecundidad
y cada día que pase
nuestro ingenio aumentará
y seremos como dioses
pero con Luzbel detrás,
dioses que crean y matan
con la misma libertad
y una vida así, repito,
es una vida infernal,
desprovista de aliciente,
absurda, feroz, impar.
¡Oh! musas del Helicón,
sonreíros y perdonad
estos versos fabricados
con tan ínfimo metal.
.

Pedro Romero Mendoza

1 comentario:

Anónimo dijo...

En mi nombre y en el del resto de mi familia, te doy las gracias Juan José por haber puesto en blanco y negro éste documento sonoro de nuestro padre.Un trabajo encomiable y paciente del que estoy seguro que papá se habrá sentido muy orgulloso. Un abrazo
Pablo