R E Z A R
Rezar es algo más que indispensable.
¡Rezamos tantas veces sin saberlo!...
Rezas si te estremece algún ocaso,
la luna cuando emerge tras el monte,
contemplar las estrellas en el cielo
o el canto de la noche en el estío.
Rezas, cuando en la mar emerge el sol
cubriendo de oro sus azules aguas
deseando lamer su dulce imagen
con el fin de poder saborearla.
Es rezar, si escuchando las sonatas
de Mozart, de Beethoven de Chopin,
de Schubert, Borodin o de Tchaikovsky,
sientes un hormigueo inexplicable.
Rezas, si te emocionas hondamente
mirando las pinturas de Monet,
del Greco, Zurbarán o de Velázquez,
de Leonardo da Vinci o de Van Gogh,
Rezas, cuando leyendo algún poema,
te invade el alma su belleza extrema
y dieses una parte de tu vida
porque hubiera salido de tu pluma.
Rezas, si los efectos de las guerras,
consiguieron hacer brotar tus lágrimas
por ese inmenso o colosal dolor
de ver sufrir a quienes las padecen.
Rezas, si el fuego del amor es llama
que avivas con caricias y con besos
y en ti despierta la pasión divina
que abrasa el último rincón de tu alma.
Oraciones que, a falta de palabras,
alcanzan sensación de lo divino
y te transportan con sus dulces alas
hasta alcanzar el techo de la gloria.
JJRME (Terly)
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