A mi hermana mayor, que se ocupaba
de ordenar el comer de cada día,
se le ocurrió gastarnos una broma
con su guasa y un tanto de ironía.
.
Puso la mesa sin faltar detalle,
dimos gracias del pan de cada día,
en ella nos sentamos los hermanos,
¡lo único que faltaba era comida!
.
Un mantel veneciano con bordados,
servilletas de pie formando conos,
cucharas, tenedores y cuchillos
que ocupan su lugar de protocolo.
.
Los vasos y las copas de "Murano",
de cerámica, platos “La Cartuja”,
un regalo de boda que a mis padres
les hiciera un amigo de alta alcurnia.
.
Era la mesa un lujo, todo un lujo,
aun sabiendo que nadie comería,
pero llegó mamá con paso firme
y a todos nos portaba su sonrisa;
al marido, seis hijos y un cuñado
solterón que a comer siempre venía.
.
En medio de la mesa ha colocado
la sopera del juego, mas vacía:
.
-¿Quién desea que le eche tropezones?
-¿A quién sirvo la sopa calentita?
-Yo diría, mamá, que falta sal,
dijo un hermano preso de su risa.
.
Sonaban y sonabas las cucharas
sobre platos sin nada de comida.
-¿Podemos repetir? –dijo mi tío
y mi madre, con sorna, respondía:
.
-Bebed y haced un alto en el camino,
no corráis, que nadie tiene prisa,
no os llenéis demasiado, que el segundo
ahora va a llegar de la cocina.
.
Y aparece trayendo una bandeja
con un trocito de chorizo en medio,
encontrado escondido en la despensa
y que apenas medía medio dedo.
.
-¡No lo creo, mamá, yo no lo creo!
-¡no nos digas que has hecho la matanza!
entre risas soltó algún comensal
provocando sonoras carcajadas.
.
Aquello desató la triste angustia
de una madre que quiere y que no puede
conseguir los preciados alimentos
de unos hijos que estudian y que crecen.
.
Por su mejilla resbaló una lágrima
que escondida cuidó que nadie viera;
pasó otro día igual que muchos otros
y se acabó el banquete, con su fiesta.
.
Mi padre se movió por varios pueblos
tan pronto despuntara la mañana
y consiguió dos sacos de bellotas
que hicieron las delicias de mi casa.
.
Que no nos falte, ¡Dios! que no nos falte
el buen humor si mal nos vienen dadas,
que la vida son solo cuatro días
y es necesario ventilar el alma.